Facultad de Ciencias: “Qué estamos pensando cuando cumplimos 25 años”.

Edicificios 400x  Biólogo de formación, Juan Cristina fue electo decano por unanimidad por el Consejo de Facultad de Ciencias en julio de 2010, y en agosto de 2014 todos los órdenes volvieron a elegirlo por unanimidad para conducir la institución hasta 2018. Este año la facultad cumple 25 años y el decano está dispuesto a iniciar un proceso de evaluación institucional para pensar qué institución se tendrá dentro de otros 25 años. Entre las tareas pendientes mencionó la necesidad de diseñar políticas para mejorar la inserción de los egresados en organismos del Estado, aumentar el equipamiento para las tareas de investigación, y profundizar en posgrados de calidad y en algo que le quita el sueño: frenar la desvinculación de los jóvenes del sistema educativo.

-¿Qué destacaría como principales logros del primer período de su decanato?
-Una de las cosas importantes fue tener un plan de desarrollo para la institución, con metas de corto y largo aliento y una programación por objetivos. Fue algo nuevo y de construcción colectiva: participó el consejo, el claustro, los órdenes, los gremios que integran la facultad, los funcionarios. Logramos cumplir un porcentaje muy significativo del plan, hubo metas que no pudimos cumplir y quedan para adelante. Destacaría el proceso de descentralización en el interior del país, al que le dimos un enorme apoyo. Viendo los resultados de la integración de los Polos de Desarrollo Universitario, Ciencias es una de las facultades que más ha participado en el proceso de descentralización con una presencia muy significativa en las tres regiones universitarias. La facultad hizo un enorme esfuerzo en apoyar a todos los compañeros que están en el interior y estamos convencidos de que lo que hicimos estuvo muy bien. También hicimos una nueva ordenanza de grado, que significó un cambio conceptual, moderno, de lo que es una enseñanza universitaria hoy en día. Esas son las dos cosas fundamentales que hicimos en el período pasado.

CristinaFoto: Richard Paiva-UCUR.

-En este período Ciencias se destacó por fortalecer su relacionamiento con la sociedad.
-Sí. Era muy importante para la institución tener una presencia en la sociedad, que antes era bajísima. Para que la ciencia viva en una sociedad es muy importante la apropiación social de la ciencia. Es imposible que puedas tener una política científica si la gente no entiende que la ciencia también es parte de la cultura de un país. Hicimos acciones concretas que nos permitieron acercarnos, como Latitud Ciencias [exposición en la Intendencia de Montevideo] que recibió la visita de más de 35.000 personas. En los últimos cuatro años la facultad estuvo enfocada a acompasar los cambios dramáticos que están ocurriendo en Uruguay en la última década en su matriz productiva, identificando áreas en las cuales la presencia de científicos es o va a ser muy importante, desde la ciencia geológica hasta la oceanografía.

-¿Cómo tratan de acompasar esos cambios?
-En primer lugar colaborando con las instituciones del Estado. La facultad tiene una política de convenios muy fuerte, actualmente tenemos más de 320 convenios con organismos y empresas públicas y privadas, nacionales y del exterior. Tenemos el compromiso de brindarle a los tomadores de decisiones el conocimiento científico y de hecho una de las cuestiones principales por las cuales el Estado financia la Facultad de Ciencias es cumplir con nuestra misión de dejarle al Uruguay los mejores científicos que podamos para el siglo XXI. Uruguay no tiene suficientes cuadros de recursos humanos, los países desarrollados tienen 2% de la población económicamente activa dedicada a tareas de investigación y desarrollo, nosotros entre todos los universitarios y actores extrauniversitarios apenas arañamos el uno por mil. Eso da una idea de todo lo que nos queda por formar. Colaboramos con el Instituto Antártico Uruguayo para una buena presencia de Uruguay en un concierto exclusivo como es el Tratado Antártico que es nada menos que poder estar en las decisiones sobre un continente.

-¿Cómo es la inserción laboral de los egresados?
-Durante este período realizamos un censo de egresados, antes eran todas especulaciones. Fue hecho por un equipo de demógrafos. Algunas de las cifras eran totalmente inesperadas para mí, otras que son motivo de reflexión y de toma de decisiones. Yo pensaba que los egresados eran mucho más viejos, y además vi que la participación de las mujeres es muy significativa. Si fuéramos a hacer una caricatura de cómo sería un egresado medio de Facultad de Ciencias, diría que en realidad es una egresada, tiene 28 años, está en pareja, por tener su primer hijo y está ocupada —2% de los egresados son inactivos y 6% está desocupado, es un poquito más que la media nacional— pero no está ocupada para el nivel educativo y académico que tiene: la remuneración que recibe no corresponde al sueldo de un profesional de las categorías que nosotros formamos.

-¿Por la baja contratación en ámbitos privados?
-En el sector privado está inserto 17% de los egresados, es bajo, ya que 20% de los compañeros que respondieron el censo está en el exterior. En la Facultad de Ciencias y en la Universidad está inserta la mitad de los egresados. No es un tema solo del sector privado, es también del sector público. No podés tener un país en el cual la inserción de Ciencias en las empresas públicas sea de 1%, hay algo que no está bien, los entes autónomos y servicios descentralizados son ampliamente consumidores de conocimiento científico, ANCAP, UTE, OSE, Antel, la Administración Nacional de Puertos, son el motor del país. Hay que hacer políticas de inserción de científicos.

-¿Quién ocupa hoy esos puestos? ¿Egresados de otras carreras?
-Egresados de otras carreras y muchas veces las empresas contratan servicios que en realidad podrían hacer si contrataran el personal adecuado. En la Administración Nacional de Educación Pública hay sólo 4% de egresados. Creo que la facultad ha salido adelante porque ha tenido una política muy agresiva de convenios que nos ha permitido generar recursos extrapresupuestales. Este período para las facultades del área [científica y tecnológica ] ha significado un sacrificio muy grande porque el programa de Desarrollo Académico, que tiene que ver con el presupuesto de las facultades, solamente tuvo un incremento de 5% en los cinco años. Esperemos que en la próxima ley presupuestal los equilibrios nos permitan salir adelante.

-¿Qué otra cuestión está planteada como desafío para este segundo período?
-La facultad cumple 25 años y debe embarcarse en un proceso de evaluación institucional: ¿cómo nos vemos dentro de 25 años? Pensamos dejar muchas cosas de buen nivel académico para que cuando cumplamos 50 no digan ¿qué estaban pensando cuando cumplieron 25? Va a ser muy importante para acreditar las carreras dentro del ámbito del Mercosur. Tenemos que terminar de cambiar los planes de estudio de todas las carreras. En cuanto a investigación el equipamiento no es el adecuado para hacer una investigación como la que se hace hoy en día. Cada diez años los grandes equipos quedan obsoletos y venimos de períodos en los cuales no hemos podido invertir. Eso tiene que cambiar. En este período también hay que poner una atención muy grande en el posgrado, en el pasado no se puso el acento necesario. Los posgrados de calidad pueden ser un diferencial muy importante para nuestra universidad.

-¿Y en cuanto a la enseñanza de grado?
-Tenemos que modernizar la enseñanza universitaria, seguir enfocados en la bisagra entre la enseñanza secundaria y los primeros años de la universidad. Para los jóvenes de hoy es un proceso muy difícil, y pienso que están poco acompañados. Son generaciones muy distintas a las nuestras, viven en el siglo XXI, tienen otros intereses, otra forma de encarar la comunicación, la vida, incluso el estudio. Los cambios en la institución educativa van mucho más lentos de lo que va la realidad.

-Usted ha abierto espacios para charlar con estudiantes en el período de inscripciones en Montevideo y este año fue también a Tacuarembó, Salto y Rivera. ¿Qué recoge de esos intercambios?
-Es una charla a agenda abierta, hablamos de por qué estudiar, cosas de las carreras de la Facultad de Ciencias. Si te puedo ayudar a aclarar temas de tu vocación y después te apuntás en Ciencias, o en Veterinaria, Medicina, Ingeniería, Química o Ciencias Sociales, yo estoy feliz. Es muy interesante para aprender cómo son las nuevas generaciones. La educación no es neutra, uno aprende un sistema de valores de sus profesores, y en Ciencias hay muchos valores que ayudan a construir una determinada ciudadanía: de constancia, de verdad, de respeto. Eso no se puede aprender por internet, sin desconocer lo que eso tiene. Probablemente la plataforma EVA va a tener una mayor predominancia en los cursos teóricos, en la práctica es inevitable la transmisión de cultura científica, de hacer las cosas, de imbuirse en la academia. La matrícula de la facultad creció 11% este año pero lo que más me preocupa no es el número que entra sino cuántos no quedan en segundo año.

-La desvinculación se da en toda la universidad, ¿ustedes qué han detectado?
-Es un tema multifactorial. Hemos hecho seminarios de todo un fin de semana con todos los profesores de primer año de todas las licenciaturas, para ver cómo ayudar a hacer esa transición. Hicimos seminarios internacionales con nueve países de América Latina, todos con los mismos problemas, incluso teniendo sistemas educativos distintos. El tema no es sólo de Uruguay. La irrupción de los medios informáticos en cuanto a cómo hoy aprenden los muchachos creo que tiene una influencia enorme. Ha habido un cambio civilizatorio entre nosotros y ellos, el mundo es muy distinto, no sabemos qué va a pasar dentro de 10 años. ¿Cómo preparo a una generación para ese mundo? Esa es nuestra responsabilidad. Necesitamos estrategias superpuestas. A los que se inscriben en la facultad y les queda una previa, se les ayuda a prepararla. En el segundo semestre estamos desarrollando con Química e Ingeniería un curso de matemáticas con una metodología distinta para ver cómo encaramos esos temas, son experiencias que van saliendo muy positivamente. Pasa también en las universidades canadienses y norteamericanas. Si dejan Ciencias y se van a Agronomía, Medicina, Ingeniería, para nosotros es una inversión positiva, pero el problema es que hay un porcentaje significativo de muchachos que abandona en primer año y se desvincula de los estudios terciarios. Son circunstancias que van más allá de cuánto haya estudiado física y química en el liceo, tiene que ver con un plan de vida, con una cantidad de cuestiones aprendidas en el ámbito educativo y familiar. Uruguay es un país donde solo 40% termina el último año de la enseñanza secundaria, y si de ese universo a su vez perdemos 35% en cada primer semestre, creo que es un tema muy preocupante. Yo creo que la universidad es una contracultura, proponés cosas que no van en el sentido que van los programas más vistos de televisión. Cuando vienen las nuevas generaciones lo primero que les tengo que decir es que tienen que estudiar fuerte cuatro años. Proponés una contracultura donde el esfuerzo y la vocación son muy importantes, yo abogo por realizarme, no por tener el Ferrari en la puerta. Vas contracorriente. Fuente: Universidad de la República Uruguay