AOU celebra la creación de la mayor área marina protegida del mundo en la Antártida

Tras años de negociaciones, la Asociación Oceanográfica Uruguaya celebra el acuerdo histórico al que ha llegado la comunidad internacional para que el mar de Ross, en la Antártida, se convierta en la mayor área marina protegida del Planeta. A partir de ahora, más de un millón y medio de kilómetros cuadrados del Océano Antártico se dedicarán íntegramente a la conservación, por lo que la pesca quedará prohibida en este espacio, según el acuerdo firmado por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) en Hobart (Australia).

oscar-pinLa Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Antárticos logró el consenso de los veinticinco países integrantes, en una decisión que “marca un hito en la historia y un camino a seguir en cuanto a la política de la Antártida” según Oscar Pin, delegado científico uruguayo que participó de la Convención.

Las primeras excursiones que llegaron a la Antártida fueron realizadas por exploradores anglosajones que venían de las costas de la actual Rusia y que desembarcaron en la plataforma helada que atraviesa el Mar de Ross. Esta zona marítima, considerada por la comunidad científica como uno de los últimos ecosistemas prístinos de la Tierra, fue declara como área marina protegida (AMP) por 35 años durante la última convención de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Antárticos (CCAMLR en su sigla en inglés), que se realizó en Tasmania entre el 17 y el 31 octubre.
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El Mar de Ross comprende un área de 1.5 millones de kilómetros cuadrados, (cinco veces más la superficie marítima de Uruguay) donde se pesca la merluza negra y el krill atlántico, crustáceo fundamental en la cadena trófica de los recursos marítimos de la zona. Según estiman los biólogos, esta zona alberga varias especies de animales: entre un 30 y 50 por ciento de los pingüinos emperador y adelia; el 30 por ciento de los petreles, aves marinas de zonas frías y entre un 50 y 72 por ciento de las focas del Pacífico Sur que viven en esta zona durante todo el año. Además, en el fondo hay una gran variedad de corales de agua fría.

Los datos aportados por las delegaciones científicas que investigaron el Mar de Ross determinaron su potencial para transformarse en un área marítima protegida (AMP), medida que hasta ahora solo había sido tomada en las Islas Orkney del Sur – próxima a Tierra del Fuego – en 2009. La declaración de área marina protegida se logró tras el consenso de los veinticinco miembros de la CCAMLR – entre los que se incluye a Uruguay – que votaron en forma unánime, algo necesario para implementar nuevas medidas según la normativa de la Comisión.

“Uruguay se mostró a favor de la declaración, siempre y cuando estuviera dentro del acuerdo de la Comisión, para tener voz y voto” dijo a Caras y Caretas el delegado científico uruguayo, Oscar Pin, que participó de la Convención junto a Albert Lluberas – secretario general del Instituto Uruguayo Antártico – y el embajador Gerardo Prato.

Pin dijo que “fue muy sorpresivo para las delegaciones de Estados Unidos y de Nueva Zelanda, porque se pensó que la resistencia de Rusia y de China iba ser muy fuerte y al final se mostraron a favor”. La iniciativa de AMP surgió en 2006, a través de la propuesta que impulsó Nueva Zelanda en su Estrategia para el Futuro Gestionamiento de Recursos Marítimos Vivos y la Biodiversidad del Mar de Ross.

En 2011, Estados Unidos se adhirió y presentaron en forma conjunta el proyecto de área marina protegida y tras la última convención de 2015, se había sumado una zona de investigación del krill atlántico. Previo a la convención, los observadores internacionales se mostraban pesimistas ante la posición de China y Rusia ya que la pesca de merluza negra que realizan los pesqueros y la falta de pruebas científicas eran las excusas que alegaban los diplomáticos para evitar aceptar la medida de conservación.

Pin dijo a Caras y Caretas que “este el tema más importante en los últimos 5 o 6 años”. Además, explicó que hay otras seis zonas que aguardan a ser declaradas AMP, y que la última resolución “marca un hito en la historia y un camino a seguir en cuanto a la política de la Antártida”. En la convención, China también mostró su preocupación por la pesquería del krill, una de las fuentes de proteínas para la población del país asiático, que según explicó durante la reunión “ante un crecimiento de su población de 15 millones de habitantes por año, necesitan encontrar un reservorio de alimento” dijo Pin.

“Por muchas particularidades, el Mar de Ross es importante considerarlo un área marina protegida, lo que significa que va a estar bajo una jurisdicción especial en la comisión, principalmente habilitada para investigación científica y para una explotación muy reducida” dijo Pin y agregó que “las AMP están detrás de una idea muy ideal, de investigar y aplicar la ciencia en forma desinteresada”.

Uruguay tendrá una participación activa en el Mar de Ross, que a partir de diciembre de 2017 será oficialmente una AMP, ya que se prevé enviar un barco en pesca exploratoria que realizará tareas de investigación.

En la próxima reunión anual de CCAMLR, se pondrá en consideración la segunda área marina protegida en el sur del océano Índico, por debajo de Australia. En esa línea, “Argentina y Chile propondrá una AMP en el dominio 1″. “El tema de las AMP en la Antártida va a estar en carpeta por los próximos diez años” dijo Pin.

Pesca ilegal: la mayor amenaza de la Antártida

La CCAMLR realiza estrictos controles a los barcos pesqueros que arriban a los puertos, para corroborar que cumplen con las normas establecidas, pero la mayores dificultades radican en el control de la pesca ilegal. Según estiman, la flota legal es duplicada por la ilegal, que utiliza redes de espera y no es selectivo en el tipo de peces que captura. Como consecuencia, no se disgrega entre los peces jóvenes y los ya adultos, lo que termina interfiriendo en las poblaciones aptas para la reproducción.
Los radares de las flotas militares que vigilan las áreas marítimas de la Antártida detectan barcos y en caso de detenerlos, se dispone de medidas judiciales. Sin embargo, los pesqueros ilegales aguardan en las aguas internacionales, donde no hay jurisdicción que pueda penalizarlos e ingresan en las zonas de pesca controlada. En 1997 se registró casi 35 mil toneladas de pesca ilegal y en 2009, la cifra disminuyó significativamente a menos de 5 mil toneladas. Las zonas que más sufrieron de la actividad fueron las del Pacífico Sur, que ahora son patrulladas por barcos militares de Nueva Zelanda y Australia. Más información:
Mares y océanos esquilados (Barco Pirata: cacería que se prolongó por 21 días).
por el Dr. Marcos Sommer

La Comisión para la Conservación de lo Recursos Antárticos, funciona desde 1982 y está integrada por: Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Chile, China, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Corea del Sur, Nambia, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Rusia, Sudáfrica, España, Suecia, Ucrania, Reino Unido, Estados Unidos, Uruguay y la Unión Europea.
En el caso de los países europeos miembros de la Unión Europea, en las votaciones de la Comisión lo hacen en forma individual y también como parte del bloque económico.

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