Algas asumen un nuevo ‘look’.

Algas asumen un nuevo ‘look’: una entrevista con Dr. Ole Hertz

En Dinamarca, hay 27 islas con menos de 1 000 residentes. En 2012, un pequeño grupo de trabajadores de la pesca ideó una forma inesperada e innovadora de estimular la economía de estas islas y, al mismo tiempo, ayudar a conservar el dinamismo de las comunidades locales: la producción de algas comestibles. El responsable del proyecto, Ole Hertz explica cómo comenzó y se desarrolló la iniciativa.

Dr. Ole Hertz

¿Cuál fue la inspiración para el proyecto de algas comestibles y cuál ha sido la evolución desde sus inicios?
La inspiración vino del proyecto Nordic Seaweed, en el sur de Groenlandia y las Islas Feroe, que se inició en 2008. Este proyecto reunía información sobre algas aprovechables y su potencial para generar ingresos para las comunidades locales. Los habitantes de las pequeñas islas danesas y de Bornholm comparten el mismo interés por las actividades alternativas e innovadoras que generan ingresos. Así pues, era lógico intentar lo mismo en Dinamarca.
Visitamos las islas en las que la gente mostraba interés, organizamos talleres sobre la utilización de las algas, mostramos cómo coger las algas y creamos líneas para la producción de algas en el mar. Mucha gente se ha animado a utilizar las algas y solicitan talleres de vez en cuando.

¿Cómo se cultivan las algas?
Las algas laminarias solían cultivarse en cuerdas en tres lugares pero, puesto que es más fácil y barato obtener las algas de las capturas accesorias de los pescadores, ha habido poca continuidad en su cultivo. Una isla cultivó cepas de algas pardas y esta ha sido una de las iniciativas más rentables. En Bornholm también se cultivaron algas verdes en tanques abiertos con agua de mar fresca circulando a través de ellos, utilizando mejillones como biofiltros.

¿Cómo interactúan las granjas de algas con los ecosistemas circundantes?
El cultivo de algas es aún demasiado reducido para ver ninguna interacción con el medio ambiente, aunque este cultivo es beneficioso para el medio ambiente marino al reducir los niveles de nutrientes que, en realidad, son demasiado altos en las aguas danesas. En este sentido, las algas pueden cultivarse como producto de compensación para equilibrar estos niveles pero, para que tuvieran un impacto tangible, las granjas deberían tener varios kilómetros cuadrados. Esto requeriría financiación y tecnología que están fueran del alcance de nuestros medios actuales.
Uno de los primeros objetivos del proyecto era desarrollar nuevos productos con algas. ¿Qué productos se han desarrollado?
Aguardiente, mezcla de harina para hornear, mostaza, ensalada, pesto y cerveza. Son productos muy buenos que se venden principalmente en Dinamarca pero también en toda Europa. Hay un gran interés local en el uso potencial de las algas, especialmente para consumo. Los restaurantes las están utilizando y han habido talleres con uno de los más famosos chefs daneses. También, en 2016, se publicó un libro de cocina titulado Nordic seaweed: A cookery book from the sea (Las algas nórdicas: libro de cocina del mar). Así que este campo muestra mucho potencial.

¿Qué planes futuros se están elaborando para el proyecto?
Una nueva evolución podría ser el empleo de algas marinas para piensos; este es un uso importante con un alto potencial para generar ingresos. Aparte de esto, las Islas Azores podrían beneficiarse probablemente de un proyecto sobre algas, quizá en cooperación con los FLAG daneses.
Fuente: http://ec.europa.eu

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