Declaración conjunta CONICYT, UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA Y ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS DEL URUGUAY.

“La importancia de seguir fortaleciendo las capacidades en ciencia, tecnología e innovación de Uruguay y su aprovechamiento para el desarrollo nacional”.

Ante la coyuntura electoral que vive el país y los desafíos que se abren hacia el futuro inmediato, las tres instituciones firmantes consideramos relevante reiterar nuestra firme convicción sobre la necesidad de seguir fortaleciendo las capacidades de Ciencia Tecnología e Innovación (CTI) en Uruguay e incrementando su uso efectivo para avanzar en el desarrollo humano y cultural, la sostenibilidad y la capacidad del país de pensarse a sí mismo.

El Uruguay en su actual proceso de desarrollo requiere hacer un uso efectivo de CTI, incluyendo fuertemente la desarrollada en el país, para lograr la resolución eficiente de problemas, para incrementar sus capacidades de competir y progresar en un mundo con cambios acelerados, seguir profundizando la democracia y la agenda de derechos, la equidad y la sostenibilidad ambiental, así como para reforzar el desarrollo humano en todas sus dimensiones, incluyendo la educación, la salud y la formación de cuadros profesionales y técnicos altamente capacitados.
Uruguay aumentó en las últimas décadas su inversión en investigación y desarrollo (I+D) en relación al PBI. Sin embargo, los indicadores nacionales de inversión están lejos de los países altamente industrializados. El análisis sectorial, esto es, el análisis de quién financia la investigación, muestra también una notable diferencia entre Uruguay y estos países, ya que en nuestro caso, la financiación privada es muy insuficiente.

En materia de número de investigadores tiempo completo equivalente (TCE), sea por millón de habitantes o por mil de la población económicamente activa, Uruguay está en una posición intermedia en América Latina: por debajo de Argentina y Brasil, por encima de Chile, Colombia y México. La comparación con los países con mayores niveles de ingreso per cápita de la OCDE resulta sin embargo muy poco alentadora.
Dos problemas son acuciantes: la dificultad para retener a los investigadores formados y las dificultadas para su inserción y distribución en diferentes ámbitos laborales.

En Uruguay el porcentaje del total de investigadores que trabaja en empresas públicas o privadas es marginal. Si se desea que el conocimiento, a través del desarrollo tecnológico y la innovación, impacte en el desarrollo nacional, se requiere que los investigadores trabajen en diversos ámbitos donde hacer investigación contribuya a diferentes fines, sea en el ámbito académico o no académico, tanto público como privado.
Los datos recientes disponibles indican que el 35% de las empresas productoras de bienes y servicios (privadas y públicas) han realizado actividades de innovación. Dentro de estas actividades, la compra de equipamiento es ampliamente mayoritaria y las relacionadas con la producción de conocimiento nacional ocupan un lugar muy menor. Ello señala la necesidad de fortalecer los vínculos entre el sector productivo y el sector generador de ciencia y tecnología.
Por otra parte, dado el importante papel del sector público como usuario de CTI, en todo el mundo y en especial en el Uruguay, esa necesidad de fortalecimiento de vínculos abarca también al conjunto de ministerios, empresas públicas, intendencias. Este es un aspecto de mucha importancia y que ha mostrado ser difícil de mejorar, lo que sugiere la necesidad de abordarlo con enfoques fuertemente innovadores y voluntad de experimentación.