Archive for the ‘Contaminación’ Category

La basura puede ser hasta casi el 40% de la captura pesquera en áreas cercanas a ciudades

20/07/2019

Un trabajo-Waste Management dirigido por el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC revela la densidad y tipo de basura en aguas a poca profundidad del mar Mediterráneo, comparando dos zonas, una urbana y otra rural. En los resultados del estudio, que se publica en la revista Waste Management, desde un 5% hasta casi un 40% de la captura total en la red es basura.
El pesquero es uno de los principales sectores económicos afectados por la basura en el mar. No es sólo la cantidad de basura que queda atrapada en las redes, sino que puede dañar barcos y aparejos. Un estudio del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) del CSIC, ha evaluado la cantidad y el tipo de basura que hay en aguas a poca profundidad de dos áreas de pesca, el Delta del Ebro (Tarragona) y Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Ambas áreas forman parte de la red Natura 2000.
El estudio, codirigido por Eve Galimany, científica del ICM-CSIC, y Elena Marco-Herrero, científica del ICM-CSIC entonces y ahora en el IEO de Baleares, se ha realizado con la colaboración de pescadores artesanales de ambas localidades.
Los resultados revelan que en el área de Vilanova i la Geltrú, cercana a áreas muy pobladas y a rutas de navegación muy transitadas, la basura puede llegar a ser de hasta el 38% de la captura en la red. La densidad de basura en esos caladeros va desde 198 hasta 393 kg por km cuadrado. El tipo de basura hallada es variada: desde escoria (residuo de carbón quemado de los barcos de vapor), hasta textiles, plásticos y madera procesada (restos de muebles y similares).
Por su parte, el área rural, la del Delta del Ebro, presenta mucha menos basura (entre 34 y 56 kg por km cuadrado), lo que supone “sólo” un 5% en el total de las capturas de las redes.
Las investigadoras destacan que es difícil decir cómo se traducen esos porcentajes en kilogramos en cada tipo de pesquería, porque depende del arte, la época del año, profundidad, estado del mar, entre otros. No obstante, añaden, “en nuestros muestreos en ambas áreas, comparando superficies de tamaño similar, en la zona del norte llegamos a extraer un total 33 kg de captura comercial y 61 de basura, mientras que en la zona del sur, extrajimos 74 kg de fracción comercial y 5 de basura. La modalidad de pesca estudiada fue el marisqueo a poca profundidad.”
Los resultados hacen patente la alta densidad de desechos marinos acumulados en áreas urbanas pobladas y su posible efecto negativo en la pesca, explica Eve Galimany. Por ejemplo, dice, “los plásticos y las telas pueden causar enredos y daños en los engranajes de los barcos, mientras que la madera puede romper las redes o dañar las embarcaciones por el impacto”.
“Proponemos establecer mecanismos para que los profesionales de la pesca ayuden a eliminar la basura reduciendo los costos de pesca y los peligros potenciales para los ecosistemas marinos”, añaden Eve Galimany y Elena Marco-Herrero.
“La basura marina puede causar un gran impacto en los ecosistemas, ya que su degradación natural precisa de largo tiempo. De ahí la importancia de una mejora en la gestión de residuos, que incluya un programa de recompensa a los pescadores por devolver a tierra la basura marina, como antiguamente se nos recompensaba por devolver los envases de cristal”, dice Elena Marco-Herrero.
Miquel Illa Sagarra, pescador de la cofradía de Vilanova i la Geltrú, y participante en el estudio, explica que han visto un gran incremento de la basura en los últimos años. “La gente no es consciente de todo lo que se tira al mar, tarda una infinidad de años para disolverse y no hay ningún plan de limpieza del medio”.
Por su parte, Casimiro Cabré Forné, pescador de la Cofradía Verge del Carme de St. Carles de la Ràpita, y participante del estudio, comenta que “aunque en la pesquería que hacemos no lo hemos notado tanto, sí vemos que en playas y costa, sobretodo cuando hay temporal, cada vez llegan más plásticos, botellas, basura…”.
“Los pescadores somos los primeros interesados en tener el mar limpio”, añade Cabré. “Yo diría que la mayoría de nosotros aquí en St. Carles de la Ràpita, si no todos, metemos en un rincón del barco todo el plástico y basura que sale en cada jornada de pesca, y al llegar a tierra lo tiramos en los contenedores”.
Aunque ya se sabía que áreas cercanas a zonas muy pobladas acumulan más basura, este es el primer trabajo que cuantifica la basura marina en las capturas pesqueras.

Artículo de referencia:
E. Galimany, E. Marco-Herrero, ,S. Soto, L. Recasens, A. Lombarte, J. Lleonart, P. Abello & M. Ramón. (2019). Benthic marine litter in shallow fishing grounds in the NW Mediterranean Sea. Waste Management. 95. 620-627. 10.1016/j.wasman.2019.07.004.

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Océanos en Uruguay!

20/07/2019
  • “El océano sólo llega al público con noticias sobre derrame de petróleo o por conflictos derivados de la pesca”.
  • “Necesitamos una ciudadanía informada, algo que no ocurre en la actualidad ante la ausencia de información que sobre los océanos hay en la escuela y en la universidad”.
  • Los océanos juegan un papel esencial en los aspectos de regulación del clima ya que capturan el exceso de calor y de los gases de efecto invernadero y los trasladan a las capas más internas de la Tierra.

No obstante, los millones de toneladas de dióxido carbono que todos los años absorben los océanos están alterándolos de manera que sus aguas cada vez son “más ácidas” lo que provoca, por ejemplo, que el calcio se diluya y sea cada vez más difícil la formación de los arrecifes de coral.

Los gobiernos no pueden esperar a que ocurran los primeros efectos catastróficos de los cambios climáticos para reaccionar porque entonces será demasiado tarde, ya que la inercia térmica de los océanos prolongará los efectos del calentamiento global haciendo irreversibles las consecuencias para varias generaciones de gobernantes.
Dos equipos independientes del NCAR (National Center for Atmospheric Research) han modelizado el efecto de la inercia de los océanos sobre el calentamiento climático. Hace dos años, el NCAR formuló otra predicción modelizada de la evolución del clima, señalando que la temperatura global subiría hasta 10 grados este siglo si no se reducen las emisiones contaminantes.

Respecto a la nueva investigación, se basa en que el agua necesita mucho más tiempo que el aire para calentarse, lo que también es válido para la atmósfera y los océanos. Debido a las pautas de tiempo invertidas en estos procesos, incluso aunque las emisiones de gases de efecto invernadero se hubieran estabilizado en el año 2000, la temperatura media del planeta continuaría subiendo medio grado Celsius a lo largo del siglo XXI, según el modelo realizado al respecto por Gerald Meelh y Tom Wigley.
Por la misma razón el nivel del mar continuaría subiendo por efecto de la expansión térmica, ya que los océanos se dilatan al aumentar su temperatura. Aún sin contar con la fundición de los hielos terrestres, continentales y del mar, el nivel de los océanos subirá inevitablemente al menos 10 centímetros este siglo.

El nivel del mar se ha incrementado ya 9 centímetros en el último siglo y podría aumentar entre 9 y 88 centímetros en el presente. Si el hielo de Groenlandia se derrite completamente, se sumarían 7 metros al nivel global del mar y si se suma la capa del Antártico, se aumentaría otros 5 metros.

Dr. Marcos Sommer

Referencias.

Sommer M. (2010). Océanos Agonia Sin Retorno. Agencia Brasileira de Gerenciamento Costeiro 19 pp.

Sommer M. (2009). Océanos, la sombra del hombre. Worldwide Ciruclation Magazine.  Vol 102 N. 09-10. 17 pp.

Sommer M. (2009).  Fertilización INSOSTENIBLE  de los océanos. Worldwide Ciruclation Magazine.  Vol 99.  N. 02-03. 14 pp.

Adaptación al Cambio Climático y Gobernanza Costera en Uruguay. ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO Y GOBERNANZA

Uruguay: El cambio climático aquí y ahora.

Uruguay acciona proyecto sobre Cambio Climático Territorial con cooperación internacional.

La Zona Costera: Patrimonio Natural y Recurso Estratégico del Uruguay Sostenible.
La gestión de la zona costera está enmarcada en un conjunto de principios fundamentales dirigidos a asegurar la formulación, concertación y adopción de políticas orientadas al ordenamiento ambiental del territorio costero y del recurso acuático adyacente. Estos son temas de inaplazable consideración en los procesos de toma de decisiones tanto en el ámbito público como privado. Descargue:  Plan Estratégico 2010-2015

Se aprobó normativa que define el desarrollo sostenible y regula las actividades en la faja costera.

05/07/2019

El proyecto de Directriz Nacional de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible del Espacio Costero del Océano Atlántico y del Río de la Plata, fue aprobado este miércoles 3 de julio en el Parlamento. La normativa definirá los permisos de construcción de viviendas e infraestructura pública y habilitará emprendimientos turísticos de manera más realista y en función de las características de cada zona, explicaron las autoridades.
Un nuevo instrumento de política pública para el cuidado y la gestión planificada de las costas uruguayas fue aprobado por el Parlamento, lo cual supone un salto cualitativo en la protección de las costas que estimula la coordinación y cooperación público-privada.
Se trata de la Directriz Nacional de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible del Espacio Costero del Océano Atlántico y del Río de la Plata, aprobado este miércoles 3 de julio, según informó el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.
El proyecto determina la accesibilidad y el uso público de las playas y costas, al legislar sobre esta área tan valiosa. “Esta es la primera norma nacional que sienta de manera explícita el carácter y acceso público a todas las playas del país”, señaló el director nacional de Ordenamiento Territorial, José Freitas.
Con la normativa se da respuesta a un problema de aplicación de la protección costera, ya que establece que se podrá extender la faja de defensa, definida por el Artículo 153 del Código de Aguas, hasta el límite de los componentes vulnerables de los ecosistemas identificados en cada uno de los planes y proyectos.
“Ahora la demarcación de la zona de protección costera deja de ser una franja estática y formal y comenzará a ser definida de manera más realista, en función de las características específicas de cada zona, así como a cada uso o proyecto propuesto”, dijo Freitas.
A modo de ejemplo, el jerarca indicó que en los casos en que las dunas o cárcavas se extiendan tierra adentro más allá de los 150 o 250 metros, los permisos de ocupación del suelo costero deberán respetarlas como características naturales del paisaje de ese lugar.
La normativa promueve el desarrollo en consonancia con la protección de la costa, teniendo en cuenta que el espacio costero constituye un recurso natural limitado y un bien común para la sociedad, que se encuentra sometido a abusos y presiones, como el turismo, el sector inmobiliario y la infraestructura, como rutas, ramblas, estacionamientos, puertos, muelles, equipamientos comerciales y deportivos.
Así, ese texto, una vez promulgado, será considerado en la planificación de nuevas urbanizaciones, grandes infraestructuras y equipamientos que se implementen en ese ámbito e introducirá un escenario de reglas bien claras de cómo actuar respecto de la costa.
Especialmente, de sus componentes vulnerables, como playas, dunas, lagunas, barras, cuencas, desembocaduras, deltas, humedales, barrancas, costas, puntas rocosas y sitios arqueológicos, entre otros, para lograr un mayor grado de protección.
Asimismo, se busca evitar el continuo urbanizado a lo largo de la costa, se propone alternar los centros urbanos densos con áreas de baja intensidad de uso y con espacios naturales que permiten esa dinámica de los ecosistemas costeros, por ser un contexto de alta vulnerabilidad ante el cambio climático.
Esa ley será complementaria del conjunto de normas vigentes que intervienen sobre la costa, en especial, la Ley N° 18.308, de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible, y la N° 16.466, de Evaluación de Impacto Ambiental, así como el Código de Aguas.
Fuente: Maldonado Noticias

“Naciones Unidas” radiografía la salud de la Tierra.

14/04/2019

La crisis medioambiental a la que el modelo insostenible de desarrollo del ser humano ha llevado a la Tierra tiene preocupantes caras. El amenazador y transversal cambio climático, la dramática pérdida de biodiversidad, la reducción drástica del agua dulce disponible, la mortífera contaminación del aire, la inundación de plásticos de los mares y océanos, la sobrepesca… El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha radiografiado los principales problemas ambientales del planeta partiendo del conocimiento científico disponible. Las conclusiones del extenso informe −740 páginas− Perspectivas del medio ambiente mundial (GEO, sus siglas en inglés) presentado en abril 2019, son inquietantes.  Lo son por lo que ya le está ocurriendo al planeta (con 7.500 millones de habitantes sobre la Tierra) y por lo que puede ocurrir en un futuro próximo (para 2050 la ONU prevé que sean 10.000 millones de personas y, para 2100, 11.000).

La humanidad no está en la senda para cumplir las metas fijadas para 2030 y 2050 en los distintos acuerdos internacionales sobre cambio climático, desarrollo sostenible y protección medioambiental. “Se requieren medidas urgentes ahora”, sostiene la ONU. El informe –el sexto que se realiza, el primero data de 1997– sostiene que, aunque en algunos puntos concretos hay alguna mejora, desde que se publicó la edición primera hace más de 20 años “el estado general del medio ambiente ha seguido deteriorándose en todo el mundo”. Según el análisis, los esfuerzos de algunos países y regiones se ven entorpecidos por modelos de “producción y de consumo insostenibles” y por el cambio climático.

“Es necesario adoptar medidas urgentes a una escala sin precedentes para detener y revertir esta situación y proteger así la salud humana y ambiental”, concluye el informe. La parte positiva es que se conocen las medidas que hay que tomar y que incluso están recogidas en tratados internacionales como el Acuerdo de París o los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se debe frenar la pérdida de biodiversidad y la contaminación del aire, mejorar la gestión del agua y de los recursos, mitigar el cambio climático y adaptase a él, usar los recursos con eficiencia…

Pero lo más negativo es que los diferentes estudios científicos analizados apuntan a que los países no están caminando en esa dirección. La sexta edición del GEO advierte de que las proyecciones indican “que los avances son demasiado lentos para alcanzar las metas, o que incluso progresan en sentido equivocado”.

Por lo tanto, si no se producen los cambios drásticos que se señalan, se incumplirán los objetivos establecidos en el Acuerdo de París contra el cambio climático y los ODS. “La incapacidad constante para adoptar medidas urgentes está teniendo repercusiones negativas sostenidas y potencialmente irreversibles sobre los recursos ambientales esenciales y la salud humana”, señala el informe, elaborado por 250 científicos y expertos de 70 países.

El estudio se ha presentado este miércoles, coincidiendo con la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que se celebra en Nairobi (Kenia), de donde se espera que pueda salir algún acuerdo concreto, por ejemplo, para la reducción del consumo de plásticos. Los representantes de los Estados que se sientan a negociar tendrán sobre la mesa esta radiografía de la crisis medioambiental del planeta.

Cambio climático. En riesgo de incumplir el Acuerdo de París.

El problema del cambio climático –para muchos expertos, el gran reto de la humanidad para este siglo− recorre de forma transversal todo el informe de la ONU. “El cambio climático altera los patrones meteorológicos, lo que a su vez produce un efecto amplio y profundo sobre el medio ambiente, la economía y la sociedad, que pone en peligro los medios de subsistencia, la salud, el agua, la seguridad alimentaria y energética de las poblaciones”, explica Naciones Unidas. Y esto, a su vez, “agudiza la pobreza, la migración, el desplazamiento forzado y el conflicto”, añade.

“Las pruebas del cambio climático actual son inequívocas”, zanjan los expertos. “Desde 1880 la temperatura media de la superficie mundial ha aumentado entre 0,8 y 1,2 grados Celsius aproximadamente. En el último decenio se han producido ocho de los 10 años más cálidos de los que se tiene constancia”, resumen el informe. Los expertos del PNUMA, en línea con lo que ya señaló el IPCC, advierte: “de persistir las emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media mundial seguirá aumentando al ritmo actual y superará entre 2030 y 2052 la meta del Acuerdo de París”, es decir, se superará el 1,5 grados de incremento medio.

Para cumplir París, recuerda el informe, se necesita que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan entre un 40% y un 70% entre 2010 y 2050. Para 2070, simplemente, deberán ser cero. Pero, según resaltan los expertos, cumplir con el Acuerdo de París será más rentable para la economía mundial que no hacerlo. Alcanzar la meta de los dos grados tendrá un coste de 22 billones de dólares (19,5 billones de euros), pero se calcula que los ahorros de salud mundial –por la reducción de las muertes y enfermedades relacionadas por la contaminación de los combustibles fósiles– si se cumple ese objetivo “ascenderían a unos 54 billones de dólares (47,8 billones de euros)”.

Contaminación del aire. Entre seis y siete millones de muertes prematuras.

“La contaminación del aire es el principal factor ambiental que contribuye a la carga mundial de morbilidad”, señala la sexta edición del GEO. “Ocasiona entre seis y siete millones de muertes prematuras” al año, además de “pérdidas anuales en materia de bienestar estimadas en 5 billones de dólares” (4,4 billones de euros). El informe incide en que, en 2016, el 95% de la población del planeta residía en zonas con unos niveles de exposición a las partículas finas (las de menos de 2,5 micras de diámetro y las más peligrosas) por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y advierte también la ONU de que “los impactos económicos por la pérdida de vidas, el incremento de la asistencia sanitaria y la pérdida de productividad de los trabajadores por la contaminación del aire es considerable”. El informe recuerda que el Banco Mundial cifró en 5,1 billones de dólares (4,5 billones de euros) las pérdidas ocasionadas por las muertes prematuras relacionadas con la polución. “El equivalente al PIB de Japón en 2013”, añade el estudio.

El informe de la ONU relaciona directamente la contaminación del aire con el cambio climático. Las soluciones para ambos problemas están en el mismo lugar, en la eliminación de los combustibles fósiles responsables de los gases de efecto invernadero y de los principales contaminantes atmosféricos.

Biodiversidad. Sobreexplotación y pérdida de hábitats.

La biodiversidad –variedad de seres vivos, de especies y ecosistemas- también está en crisis. Se enfrenta a una lucha desigual en la que domina la transformación del suelo, la pérdida y degradación de hábitats, prácticas agrícolas insostenibles, propagación de especies invasoras, contaminación y sobreexplotación. En este listado la ONU incluye la tala ilegal y el comercio ilícito de especies silvestres, un lucrativo negocio que mueve al año entre 90.000 y 270.000 millones de dólares (entre 80.000 y 240.000 millones de euros). Los gobernantes y sus políticas no han estado a la altura para atajar un deterioro que continúa, porque, aunque se aprecia un avance, “se requieren mayores esfuerzos para alcanzar los objetivos internacionales”.

ÁREAS PROTEGIDAS EN EL MUNDO

En 2018. Marítimas y costeras (en azul) y terrestres (en verde)

El descontrol reinante ha desencadenado una importante disminución de las poblaciones de especies. En la actualidad, se considera que el 42% de los invertebrados terrestres, el 34% de los de agua dulce y el 25% de los marinos se encuentran en riesgo de extinción. A los vertebrados terrestres no les va mucho mejor, entre 1970 y 2014 la abundancia de sus poblaciones mundiales se redujo en un promedio del 60%. La diversidad genética, imprescindible para mantener tanto la vida salvaje como la variedad de granos y razas de animales, apunta a la baja y abre la puerta a la amenaza para la seguridad alimentaria, dado que este escenario afecta “de manera desproporcionada” a las personas más pobres, las mujeres y los niños. “Los medios de subsistencia del 70% de las personas que viven en situación de pobreza dependen directamente de los recursos naturales”, concreta el informe.

Los ecosistemas arrastran una disminución semejante. De cada 14 hábitats terrestres, 10 han experimentado un descenso en la productividad de la vegetación y la mitad de las ecorregiones se encuentran en situación desfavorable de conservación. Como claros ejemplos, la ONU señala el colapso del mar Aral o los bosques de musgo nudoso en la isla de Lord Howe (Australia) y los bosques de Gonakier (Senegal y Mauritania), en peligro crítico. Las zonas protegidas no llegan al 15% de los hábitats terrestres, incluidas las aguas interiores, y al 16% de las zonas costeras y marinas dentro de las jurisdicciones nacionales.

Océanos y costas. El 75% de la basura marina es plástico.

Los principales enemigos de océanos y costas son el calentamiento global, la acidificación del agua (por la captación de CO2), la contaminación marina con los plásticos en el primer puesto, y su uso creciente para la producción de alimentos, junto con el transporte, los asentamientos y la extracción de recursos. Ecosistemas marinos como los arrecifes de coral están siendo devastados y se enfrentan a una decoloración masiva ocasionada por el calor crónico que ya afecta al 70% de estas superficies en el mundo. La Gran Barrera de Coral australiana es una de las más perjudicadas con más del 50% de su extensión afectada, mientras que los manglares han perdido entre el 20% y el 35% de su área de distribución desde 1980. El valor de los arrecifes de coral se estima en 29.000 millones de dólares anuales (25.700 millones de euros), por su repercusión en la pesca, el turismo, la salud y los hábitats marinos. La situación es tan grave que la ONU sostiene que los Gobiernos deben prepararse para “una drástica disminución cuando no un colapso” de las industrias y los servicios basados en estos ecosistemas.

A todo ello se le añade la basura marina, compuesta en un 75% por plásticos y microplásticos que vagan sin control y a cualquier profundidad por los mares. Cada año, recuerda el informe, ocho millones de toneladas de materiales plásticos acaban en los océanos. Y, a su vez, esos plásticos desprenden sustancias tóxicas que se acumulan en la fauna marina y que pueden llegar al hombre “afectando a la fertilidad masculina y femenina, así como al desarrollo neurológico infantil”.

De no tomarse medidas, avisan los científicos, existe un gran riesgo de que se combinen todos los factores causantes del deterioro de los ecosistemas marinos para producir un “ciclo destructivo” que desemboque en que los océanos dejen de prestar servicios vitales como medios de vida, ingresos o beneficios para la salud.

Agua dulce. Competencia entre el consumo humano y la agricultura.

La reducción de la disponibilidad del agua dulce unida a sus malas condiciones aumenta la competencia por este recurso, señala el informe de la ONU. “La calidad del agua ha empeorado significativamente desde 1990, debido a la contaminación orgánica y química ocasionada por, entre otros, agentes patógenos, fertilizantes, plaguicidas, sedimentos, metales pesados, desechos plásticos y microplásticos”. Además, uno de cada tres habitantes del mundo “no tiene aún acceso a servicios de saneamiento adecuados”.

AGUA UTILIZADA PARA LA AGRICULTURA

Respecto a la cantidad disponible, el análisis apunta a que “la agricultura utiliza en promedio el 70% de los recursos de agua dulce” del mundo. Pero en muchos de los países más pobres, “esa cifra llega al 90%”. La ONU insta a mejorar “la eficiencia de la utilización del agua en la agricultura y, al mismo tiempo, producir más alimentos y utilizar menos insumos”. “Muchos acuíferos se están agotando rápidamente por el exceso de extracción de agua para el riego, el consumo de agua potable y los usos en la industria y la minería”, detalla el GEO.

La situación de los humedales también es preocupante y se advierte de que han desaparecido desde 1970 el 40% de estos ecosistemas, que son clave en la lucha contra el cambio climático. Y culpa al desarrollo de la agricultura, la urbanización, las infraestructuras y la explotación excesiva de los recursos hídricos.

El suelo. La desertificación amenaza a las zonas más deprimidas

La ONU considera que es probable que la degradación de la tierra se agrave mientras no exista un marco de políticas de gestión nacional e internacional, lo que podría acelerar la migración en algunas regiones. Se estima que en 2050 unos 4.000 millones de personas vivirán en tierras desertificadas, sobre todo en regiones deprimidas de África o sur de Asia. La deforestación, que se ha ralentizado algo pero sigue avanzando, se presenta como otro de los principales retos, junto con las aglomeraciones urbanas, que en 2015 representaban un 7% de la superficie terrestre mundial.

La agricultura y la ganadería suponen uno de los principales impactos. La obtención de alimentos utiliza el 50% de la tierra habitable y el 77% de las zonas agrícolas se destinan a la producción de piensos, los pastizales y el pastoreo para la producción de carne. Para alimentar a los 10.000 millones de personas que se prevé poblarán el mundo en 2050 se necesitará un incremento del 50% en la producción de alimentos. En la actualidad, el 33% de la comida se pierde o se desperdicia, sobre todo en los países desarrollados. El informe aconseja adoptar dietas con menor consumo de carne y reducir esos desechos. También existen oportunidades que “podrían generar beneficios para el ecosistema de miles de millones de dólares”, siempre que se modifique la gestión de la tierra y se consiga almacenar el carbono, reducir la contaminación o controlar la erosión.


Fuente: El País

Contaminación de ríos Santa Lucía y Uruguay

20/03/2019

Primeras evidencias científicas sobre contaminación de ríos Santa Lucía y Uruguay
Investigaciones recientes en ambas cuencas detectaron la presencia de xenoestrógenos y citotoxicidad asociadas con múltiples fuentes de contaminación.


Se denominan xenoestrógenos o disruptores endócrinos a compuestos diseñados y desarrollados por el ser humano que, al imitar o alterar el efecto de las hormonas, pueden enviar mensajes confusos al organismo ocasionando diversas disfunciones. Todos estamos expuestos a sustancias químicas que pueden alterar nuestro sistema hormonal y causar numerosos problemas de salud de efectos irreversibles.
Un disruptor endócrino u hormonal (EDC en inglés, Endocrine Disrupting Chemicals) es una sustancia química ajena al cuerpo humano o a la especie animal, capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos de una especie. Es decir, de generar la interrupción de algunos procesos fisiológicos controlados por hormonas o de generar una respuesta de mayor o menor intensidad que lo habitual o normal.
A su vez, citotoxicidad es la cualidad de algunas células para ser tóxicas frente a otras que están alteradas. Es uno de los mecanismos de ciertas células del sistema inmunitario para interaccionar con otras células y destruirlas. Son sustancias tóxicas que pueden estar involucradas en la inmunidad o contenidas en venenos.
Habitualmente, cuando se considera la contaminación y sus fuentes se suele hablar solo del fenómeno a simple vista y sus efectos inmediatos sobre el medio ambiente y la salud humana. Sin embargo, existen otras formas y fuentes de contaminación, que son invisibles y de largo plazo, que pueden ser mucho más peligrosas.
El empleo de sustancias que actúan como disruptores endócrinos en numerosos procesos industriales y productos domésticos ha llevado a su dispersión en el medio ambiente. El medio acuático es uno de los más sensibles a la contaminación y a la alteración de organismos y sistemas por estos compuestos.
Por disruptores endócrinos (EDC) se alude normalmente a sustancias que pueden provocar infertilidad o cambios de sexo en peces e invertebrados. En humanos no tienen un efecto tan radical, pero afectan la fertilidad y pueden provocar pequeñas alteraciones como genitales ambiguos o testículos que no bajan al escroto.
Entre los disruptores endócrinos se encuentran hormonas, pesticidas, compuestos usados en la fabricación de plásticos y artículos de consumo, así como subproductos y residuos industriales contaminantes. Su carácter persistente y facilidad de difusión les hace estar distribuidos por todo el planeta, más allá de divisiones geográficas.
La Unión Europea ha identificado unas 680 sustancias con efectos disruptores, entre las que se encuentran: dioxinas, furanos, bifenilos, policlorinados (PCBs), numerosos plaguicidas, hexaclorobenceno, ftalatos, alquilfenoles, bisfenol-A, entre otros.
La ciencia ha demostrado la vinculación de estas sustancias con infertilidad, obesidad, malformaciones y cáncer de órganos reproductores masculinos y femeninos, mala calidad del esperma y endometriosis, entre otras afecciones. En nuestro país, estudios recientes aportan evidencia sobre ECDs en dos de los ríos mayores. Fufente: Víctor L. Bacchetta (SUdestada).