Archive for the ‘Crisis de la Pesca -Uruguay’ Category

Océanos en Uruguay!

20/07/2019
  • “El océano sólo llega al público con noticias sobre derrame de petróleo o por conflictos derivados de la pesca”.
  • “Necesitamos una ciudadanía informada, algo que no ocurre en la actualidad ante la ausencia de información que sobre los océanos hay en la escuela y en la universidad”.
  • Los océanos juegan un papel esencial en los aspectos de regulación del clima ya que capturan el exceso de calor y de los gases de efecto invernadero y los trasladan a las capas más internas de la Tierra.

No obstante, los millones de toneladas de dióxido carbono que todos los años absorben los océanos están alterándolos de manera que sus aguas cada vez son “más ácidas” lo que provoca, por ejemplo, que el calcio se diluya y sea cada vez más difícil la formación de los arrecifes de coral.

Los gobiernos no pueden esperar a que ocurran los primeros efectos catastróficos de los cambios climáticos para reaccionar porque entonces será demasiado tarde, ya que la inercia térmica de los océanos prolongará los efectos del calentamiento global haciendo irreversibles las consecuencias para varias generaciones de gobernantes.
Dos equipos independientes del NCAR (National Center for Atmospheric Research) han modelizado el efecto de la inercia de los océanos sobre el calentamiento climático. Hace dos años, el NCAR formuló otra predicción modelizada de la evolución del clima, señalando que la temperatura global subiría hasta 10 grados este siglo si no se reducen las emisiones contaminantes.

Respecto a la nueva investigación, se basa en que el agua necesita mucho más tiempo que el aire para calentarse, lo que también es válido para la atmósfera y los océanos. Debido a las pautas de tiempo invertidas en estos procesos, incluso aunque las emisiones de gases de efecto invernadero se hubieran estabilizado en el año 2000, la temperatura media del planeta continuaría subiendo medio grado Celsius a lo largo del siglo XXI, según el modelo realizado al respecto por Gerald Meelh y Tom Wigley.
Por la misma razón el nivel del mar continuaría subiendo por efecto de la expansión térmica, ya que los océanos se dilatan al aumentar su temperatura. Aún sin contar con la fundición de los hielos terrestres, continentales y del mar, el nivel de los océanos subirá inevitablemente al menos 10 centímetros este siglo.

El nivel del mar se ha incrementado ya 9 centímetros en el último siglo y podría aumentar entre 9 y 88 centímetros en el presente. Si el hielo de Groenlandia se derrite completamente, se sumarían 7 metros al nivel global del mar y si se suma la capa del Antártico, se aumentaría otros 5 metros.

Dr. Marcos Sommer

Referencias.

Sommer M. (2010). Océanos Agonia Sin Retorno. Agencia Brasileira de Gerenciamento Costeiro 19 pp.

Sommer M. (2009). Océanos, la sombra del hombre. Worldwide Ciruclation Magazine.  Vol 102 N. 09-10. 17 pp.

Sommer M. (2009).  Fertilización INSOSTENIBLE  de los océanos. Worldwide Ciruclation Magazine.  Vol 99.  N. 02-03. 14 pp.

Adaptación al Cambio Climático y Gobernanza Costera en Uruguay. ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO Y GOBERNANZA

Uruguay: El cambio climático aquí y ahora.

Uruguay acciona proyecto sobre Cambio Climático Territorial con cooperación internacional.

La Zona Costera: Patrimonio Natural y Recurso Estratégico del Uruguay Sostenible.
La gestión de la zona costera está enmarcada en un conjunto de principios fundamentales dirigidos a asegurar la formulación, concertación y adopción de políticas orientadas al ordenamiento ambiental del territorio costero y del recurso acuático adyacente. Estos son temas de inaplazable consideración en los procesos de toma de decisiones tanto en el ámbito público como privado. Descargue:  Plan Estratégico 2010-2015

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¿Cuánto plástico comiste hoy? Informe del Fondo Mundial para la Naturaleza hace estimación sobre la ingesta semanal de plástico de los humanos en alimentos y bebidas.

05/07/2019

El informe Evaluación de la ingestión humana de plásticos http://awsassets.panda.org/downloads/analsis_de_estudio_de_ingestion.pdf presentes en la naturaleza, publicado en español la semana pasada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), comienza con un golpe en la mandíbula: “Un nuevo estudio de la Universidad de Newcastle, Australia, indica que en promedio una persona ingiere semanalmente unos cinco gramos de plástico presentes en el agua, en el aire y en los alimentos”. Como tal vez no todos nos hagamos una idea de qué implican esos cinco gramos que van a parar a nuestro estómago cada semana, los redactores del informe lo grafican para que no quepan dudas: “Esa cantidad equivale a los microplásticos que contiene una tarjeta de crédito”. El ejemplo, además de claro, apunta –uno calcula que intencionadamente– al mundo del consumista en el que vivimos: si no cambiamos nuestros hábitos de consumo y productivos pronto, no sólo viviremos rodeados de nuestros desperdicios, sino que, además, comenzarán a acumularse también, cada vez más, dentro de nosotros.

Plásticos por todas partes
La información aportada en el contexto del informe es tan alarmante como tristemente obvia: “Desde 2000, el mundo ha manufacturado tanto plástico como el que se produjo en la suma de todos los años anteriores” señala el trabajo, que advierte que de todo ese plástico generado “una tercera parte se vierte en la naturaleza”. El informe también pone una cifra a lo que cualquiera puede constatar al caminar cerca de un contenedor desbordado o al mirar la reseca en la playa: la mayoría de los plásticos se utilizan en materiales desechables, por lo que “más de 75% de todo ese material producido hoy se convierte en desechos”.
¿Qué hacemos ante esta realidad? Poco, y no de la mejor manera. En palabras del informe, “buena parte de estos residuos plásticos se maneja mal”, “resultado directo de una infraestructura subdesarrollada para el tratamiento de residuos” que tiene como consecuencia que haya plásticos “no recolectados, vertidos a cielo abierto, acumulados en basureros o en rellenos sanitarios no controlados”. De todos esos plásticos mal gestionados se informa que 87% se vierte en la naturaleza, y para dar una magnitud del problema sostienen que, de seguir como hasta ahora, para 2025 “los océanos tendrán una tonelada métrica de plástico por cada tres toneladas métricas de peces”. Parte de ese plástico que va a parar a la naturaleza es visible; es el caso de las tapitas de los envases –a esta altura, residentes permanentes de gran parte de nuestras playas– o las bolsas, pero hay otros que pasan inadvertidos y que se conocen como “microplásticos”. Miden menos de cinco milímetros y son plásticos que se liberan tanto “directamente en el ambiente, como pequeñas partículas”, como por ejemplo microesferas en los geles de ducha, abrasión de las llantas o los que se desprenden de nuestra ropa cuando la lavamos, como por la “degradación de plásticos más grandes”, como sucede con las bolsas plásticas degradadas y otros materiales. El asunto, señala el informe, es que “los microplásticos están contaminando el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos y el agua que tomamos”. No hace falta pensar en tortugas varadas con sus intestinos obstruidos por plásticos ni en animales que mueren atrapados en los desechos: también estamos complicando nuestra propia existencia (en caso de que amenazar a la de los otros seres vivos no se entendiera ya como una forma de complicarla).

Un problema bebible
Tras presentar todos estos datos de contexto sobre el plástico y el medioambiente, el informe da a conocer los detalles de la investigación realizada por Kala Senathirajah y Thava Palanisami, ambos de la Universidad de Newcastle, Australia, que estimaron “la cantidad promedio de plásticos que ingiere un ser humano a partir de una revisión comprehensiva de estudios existentes”. Para analizar y tratar de cuantificar la ingesta de plásticos, ya sea mediante la respiración o la alimentación, los investigadores basaron sus cálculos en “52 estudios, de los cuales 33 analizaban el consumo de plásticos a través de los alimentos y bebidas”. El propio informe aclara que “el estudio representa una síntesis de los mejores datos disponibles”, pero que tiene limitaciones porque “se apoya en una serie restringida de evidencia”, por lo que reconocen que “el nivel de incertidumbre aumenta con cada suposición y cada extrapolación, y que se requiere mayor investigación y colección de datos para comprobar estos resultados”. Así y todo, queda claro en el trabajo que “la proporción de microplásticos inhalados que entra en el organismo humano es insignificante, pero puede variar bastante dependiendo del ambiente”. Para afirmar esto los autores se basaron en “16 artículos que enfocan el tema de la calidad del aire dentro y fuera de casa”, que permiten ver que en dentro de nuestros hogares tenemos más probabilidades de inhalar microplásticos, en parte por la “elevada presencia de textiles sintéticos y polvo doméstico”. También señalan que queda clara la ubicuidad de los microplásticos en el aire y remarcan que “un estudio reciente encontró microplásticos en la cima de los Pirineos debido a la facilidad con que se transportan en el aire”. El mayor problema para los humanos es consecuencia de la ingesta de bebidas y alimentos. “La mayor fuente de ingestión de plásticos es el agua potable”, señalan, aclarando que por agua portable se entiende tanto a la que sale de grifo como a la embotellada, y comunican que “se ha encontrado plástico en el agua (subterránea, superficial, del grifo y embotellada) de todo el mundo”. Los autores recuerdan que en un trabajo reciente se encontraron microplásticos en el agua embotellada de distintas marcas y partes del planeta. ¿Qué pasará con el agua embotellada en nuestro país, donde, según datos de 2017, se consumieron unos 336,6 millones de litros de agua envasada, lo que nos ubica en el tercer puesto en consumo de agua en botella per cápita de América Latina? El agua de la canilla tomada en cuenta por los estudios mostró microplásticos que variaban de acuerdo con la zona (presencia en 94,4% de las muestras de agua de América del Norte contra 72,2% de la de Europa), pero no hubo países en los que no estuvieran presentes. Basados en esto y en el consumo de algunos alimentos comunes, los autores llegaron a la cantidad de cinco gramos semanales de consumo plástico en alimentos como la sal, los moluscos –dado que, a diferencia de los peces, se comen enteros con sus aparatos digestivos– y el agua potable. “Los resultados confirman la preocupación sobre los volúmenes de ese material que entra a nuestro organismo diariamente sin que nos demos cuenta”, concluyen, en un llamado a la acción: “Se requieren soluciones sistémicas con intervenciones estratégicas y tácticas para frenar la contaminación por plásticos desde el origen, y acciones audaces por parte de un amplio rango de actores en toda la cadena de los plásticos para implementar estas intervenciones”. Crucemos los dedos. https://ciencia.ladiaria.com.uy

How Much Microplastics Are We Ingesting?: Estimation of the Mass of Microplastics Ingested. Kala Senathirajah and Thava Palanisami. The University of Newcastle, Australia. Tuesday, 11 June 2019
https://www.newcastle.edu.au/newsroom/featured-news/plastic-ingestion-by-people-could-be-equating-to-a-credit-card-a-week/how-much-microplastics-are-we-ingesting-estimation-of-the-mass-of-microplastics-ingested

Chinos frenan proyecto de megapuerto en Uruguay

23/06/2019

La empresa pesquera china que pretendía construir un megapuerto en Uruguay para asistir a la flota china que compite en el Atlántico suroeste con los buques gallegos ha decidido no llevar a cabo el proyecto. Pese a que ya se habían asegurado un terreno de 28 hectáreas en Punta Yeguas (un área a menos de 10 kilómetros al oeste de Montevideo) y a que la zona de influencia del puerto de Montevideo fue ampliada hasta allí para impulsar la obra, Shandong Baoma Fishery Group anunció que la inversión de USD 250 millones (unos EUR 222 millones de al cambio actual) no se va a realizar por el momento.

La zona no es apta para puertos

El gerente de Shandong Baoma Fishery Group habló para el medio local El País, en el que aseguró que «el proyecto en Punta Yeguas no se va a realizar» debido a que «el Municipio de Montevideo declaró el área zona rural natural y no es apta para puertos». Aclaró que si bien recibieron del gobierno uruguayo el ofrecimiento de otra zona para ubicar el megapuerto, el mismo carece de las especificaciones necesarias. «Ni la extensión del área, ni en qué lugar preciso se ubicaría, ni cuanto frente de costa ni otros datos valiosos», avisó. «Así que de aquel primitivo proyecto no tenemos nada», insistió. Sobre este último punto, el regidor del Municipio A de Montevideo (uno de los ocho distritos en los que se divide la capital), Gabriel Otero, confirmó a otro medio del país que Punta Sayago figura como una de las opciones de futuro para el megapuerto chino.

Era un proyecto gigantesco

Lo que sí tienen claro desde Shandong Baoma Fishery Group es que no van a llevar a cabo el proyecto inicial, que incluía un muelle de 800 metros, un astillero de reparación, una factoría de transformación de pescado, otra de harina, una más de hielo, un depósito de combustible de 20.000 toneladas, un campo de estiba para contenedores, edificio de oficinas y habitaciones para la plantilla. Ahora, la firma china tendrá que ver las opciones que ofrece el terreno de Punta Sayago, un cabo situado a menos de 8 kilómetros en línea recta del puerto de la capital uruguaya y que ya cuenta con otras instalaciones (el Puerto Logístico Punta Sayago), no como Punta Yeguas.


El megapuerto generó mucha polémica

Por otro lado, Julio López, gerente de Shandong Baoma Fishery Group en Uruguay, se mostró molesto con la polémica creada en torno al puerto, y aseguró que parte de las críticas son «fantasías sin fundamento», porque el puerto atendería a «pesqueros de cualquier país» y que estaría principalmente enfocado al «mantenimiento, sea de casco, máquinas, equipos de pesca, cámara frigorífica, cabos y para provisiones». El puerto se encontró con oposición en Uruguay y Argentina desde que se hizo pública la inversión. ONG como Oceanosanos criticaron fuertemente el proyecto por la pesca irregular de la flota asiática en la llamada milla 201 -es decir, en el límite marítimo de Argentina- y en el entorno de Malvinas. De hecho, el periódico El País de España publicó un informe el pasado noviembre que recogía que desde 2013 el puerto de Montevideo había recibido una media de un cadáver al mes procedente de la flota asiática que faena en el Cono Sur: 53 muertos en 52 meses. Fuente: https://lu17.com

Pesca ilegal: acuerdo internacional crea fondo para países en desarrollo

23/06/2019

Uno de cada cinco pescados que se comercializan en el mundo provienen de la pesca ilegal, esto es, en promedio unas 26 millones de toneladas por año, lo que equivale a aproximadamente US$23.000 millones de dólares. En América Latina, si bien no hay cifras exactas, se estima que anualmente llegan 900 barcos pesqueros ilegales provenientes en su mayoría de China, Taiwán, Corea del Sur, España y Portugal. A principio de mes (6 de junio), los representantes de los países firmantes de un acuerdo internacional puesto en marcha en 2016 —que busca frenar esta actividad— se reunieron en Santiago de Chile y anunciaron la creación de un fondo para que los países en desarrollo puedan implementar las medidas necesarias para hacer valer el acuerdo.

El Acuerdo sobre las Medidas del Estado Rector del Puerto (AMERP), impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y firmado, hasta ahora, por 60 países, busca disminuir la pesca ilegal fiscalizando a los barcos pesqueros que están fuera de la ley e impidiendo que descarguen en los puertos. La pesca ilegal no solo considera las capturas hechas en las zonas comerciales exclusivas, sino también en las zonas protegidas y con vedas, además de la captura no regulada o declarada. Ahora, en la segunda reunión del AMERP, los miembros aprobaron, entre otras medidas, la creación de un fondo para que los países en desarrollo puedan establecer un marco jurídico que permita poner en marcha el acuerdo.

El fondo también busca facilitar la participación en reuniones y actividades relativas a la aplicación de medidas del acuerdo, capacitar recursos humanos, dar asistencia técnica a administradores portuarios, inspectores y personal encargado de la ejecución y los aspectos jurídicos. Noruega, informó en el plenario, aportará US$ 2,5 millones para la capacitación de los países del AMERB. Otra medida que se acordó fue la implementación de un cuestionario para determinar cómo se está implementando el acuerdo en cada país y cuáles son las brechas entre los miembros. Sobre este último punto hubo una gran discusión, asegura a SciDev.Net Alicia Gallardo, directora nacional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile (Sernapesca) y presidenta de la reunión que se realizó en Santiago. “Costó que los países se pusieran de acuerdo, pero esta herramienta será fundamental para determinar cómo está funcionando el acuerdo”, agrega. Se espera tener los primeros resultados del cuestionario para la próximo reunión del AMERP en 2020. “Además, dado que Chile tiene experiencia con el uso del posicionamiento satelital, queremos liderar el proceso de intercambio de información electrónica y abogar por la transparencia”, dice la especialista. El objetivo es tener un sitio en línea, a modo de repositorio, donde se puedan encontrar los datos de todo el mundo y, entre otros, los barcos que realizan pesca ilegal. El intercambio de información es fundamental para la lucha contra la pesca ilegal, dice a SciDev.Net Milko Schvaltzman, especialista en conservación marina y coordinador del Proyecto Oceanosanos. “Lo que hace falta es prevención. Hoy los barcos sancionados vuelven a pescar porque si bien hay una lista negra, es consensuada por los países”, explica. En otras palabras, solo un voto basta para que una nave no quede fichada. Sobre las capturas realizadas por los barcos que operan anualmente de manera ilegal en la región, Schvaltzman lamenta que “las fuerzas armadas logran atrapar menos del 1 por ciento cada año”.

La mayor concentración de esta actividad se localiza al borde de la zona económica exclusiva de Argentina y Perú, en donde se pueden contar 500 barcos a la vez; pero también se observan decenas de embarcaciones en las fronteras marítimas de Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, en menor medida, continúa el especialista. “Este acuerdo es muy importante porque abre la puerta para que más organismos sean parte del proceso de control”, dice a SciDev.Net Juan Carlos Riveros, director científico de Oceana Perú. Pero el problema, continúa, es la coordinación e implementación, sobre todo a nivel de países. Han pasado casi tres años desde que Perú ratificó el acuerdo y todavía no lo implementa, y aún no hay fecha para ello, ejemplifica el especialista. “Si bien esto es negativo, en Perú tenemos un control bastante fuerte sobre todo lo que sale del país por el tráfico de drogas, lo que nos permite tener cierto registro sobre la pesca”, dice.

Uruguay es otro ejemplo de la falta de implementación. “Fue uno de los primeros países en ratificar el acuerdo, pero aún no lo pone en práctica. Y es más, en 2017 Montevideo fue elegido como el segundo puerto del mundo para la descarga de pesca ilegal”, asegura Schvaltzman. En Latinoamérica, Chile, Costa Rica, Cuba, Bahamas, Dominica, Granada, Ecuador, Guyana, San Vincente y las Granadinas, y Panamá, además de los ya mencionados, han suscrito al acuerdo, mientras que Argentina y Brasil no. Pero estos últimos no reciben barcos pesqueros extranjeros en sus puertos, lo que reduce el riesgo de la pesca ilegal, aunque no todas sus consecuencias. La grandes flotas pesqueras llegan a Sudamérica en busca de recursos porque ya los agotaron en el hemisferio norte. “Por ejemplo, la flota china lo que más pesca es calamar gigante”, dice Schvaltzman. El problema es que aunque no lo haga en las zonas económicas exclusivas, igualmente afectan a las poblaciones. A ello se suman estadísticas imposibles de actualizar para conservar a las especies. Fuente: https://www.scidev.net

El puerto de Montevideo y el Atlántico sur chino!!!!

18/04/2019

La fama de China en la actividad pesquera es ciertamente mala y se le atribuyen la pesca ilegal en las Z.E.E. de los países ribereños. Una docena de países han protestado contra los buques pesqueros chinos por depredación. Creíamos que ya habíamos visto la peor política de nuestras relaciones internacionales con la entonces Banda Oriental que derivó en la independencia de la República del Uruguay. Pero no, muchos años después vino la discusión limítrofe que se resolvió pacíficamente, aunque en forma imperfecta con el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo; llegó también la instalación de la pastera UPM (Ex Botnia), que hay quienes dijeron que no se instaló en Argentina por razones “non sanctas”. Ahora Tabaré Vázquez anuncia otra pastera que estaría en actividad en el 2020 y desemboca en el Río Uruguay y, sobre la que nuestro presidente habría dado el visto bueno. Recordamos todavía, la Disposición 1108/13 de la Subsecretaría de Vías Navegables de Argentina que prohibió los transbordos de las exportaciones argentinas en puertos uruguayos, demostrando, más nuestra incapacidad de actuar en forma sinérgica e integradora, por ejemplo, buscando acuerdos y fuentes de financiación para emplazar un puerto binacional de aguas profundas. Hace tiempo que expresamos nuestra preocupación respecto a la posible instalación de un puerto chino en Uruguay. Ahora, el presidente Tabaré Vázquez y sus ministros dictaron el 11 de febrero de 2019 el Decreto 54/19, por el que se amplió el Puerto de Montevideo a «las superficies de aguas y álveos entre la Punta Yeguas con la Punta Pedregal y ésta con la Punta Canario y las costas correspondientes entre ambas líneas», que de concretarse la instalación de un nuevo puerto se estaría violando el Art. 85º inciso 9º (habilitar los puertos) que la Constitución Nacional reserva al Congreso Nacional. Ello ha dio lugar (o viceversa) a que el Consorcio Chino Shandong Baoma Fishery Group presentara una propuesta para realizar un Megapuerto, en un predio de 28 hectáreas al oeste de Punta Yeguas a 20 km de Montevideo que habría de disponer una zona franca, para facilitar, aún más, las operaciones, de quienes están exentos de todo. Por una rara coincidencia, el lugar a instalarse lleva un nombre muy similar al de Puerto Yegua (Mare Harbour), que usan los buques de la Marina Real Británica en Malvinas y, por supuesto, no es un buen presagio. El presidente del Consorcio Jian Hongjun manifestó en Uruguay que la empresa se llamará Zhogjin Puerto S.A. y la inversión será de unos 250 millones de dólares, pudiendo operar desde este puerto chino, unos 500 buques pesqueros, es decir un número similar al de toda la flota pesquera argentina que opera en el Atlántico Sur. Por cierto, nunca sabremos si serán más, los chinos son expertos en buques mellizos y sus tres mil pesqueros pescan en el mundo en forma ilegal (INDNR). La empresa china (suponemos del Estado), además de ser una experta en gestión portuaria, lo es también en pesca oceánica. Podríamos decir que, para los chinos, es una inversión ideal, en un lugar estratégico, un Estado dentro de un Estado, que les dará cobijo y logística a cientos de buques mercantes y pesqueros, que hacen tráfico con Malvinas o capturan en forma clandestina nuestros recursos en el atlántico sur. Ya sucede ello, en forma alarmante en Montevideo, imaginemos lo que habrá de ocurrir en este puerto privado bajo el monopolio chino y con controles inexistentes de Uruguay y Argentina en el Río de la Plata, la Zona Común de Pesca y el Atlántico Sur. Pero, de las propias declaraciones de Jiang Hongjun, este puerto se dedicará a la “reparación, mantenimiento y suministro de recursos materiales para flotas pesqueras del Atlántico Sur”, es decir le dará apoyo a la flota ilegal que captura en la ZEE Argentina o sobre sus especies migratorias.

Son solo las agrupaciones medioambientales uruguayas las que se oponen al proyecto, y presionan sobre la Junta Departamental, quien debe recategorizar la zona que está tipificada como rural. ¿Y los empresarios portuarios y pesqueros uruguayos y argentinos?

¿Qué harán los rioplatenses cuando por imperio de los Artículos 73º, 74º y 75º del Tratado del Río de la Plata, los buques chinos comiencen a pescar en la Zona Común de Pesca?
¿Los permisos de pesca uruguayos consolidarán la presencia de los chinos en la milla 201?
¿Quién y con qué se controlarán estas capturas que se desembarquen en un puerto privado chino? y,
¿el tránsito, con bodegas y contenedores llenos de capturas subrepticias en la ZEE o adyacente a ésta, o con licencias ilegales británicas de Malvinas?

El sector empresario pesquero debería reaccionar, para oponerse en forma enérgica a la ocupación del Atlántico Sur por parte de estos buques depredadores, entre ellos también los españoles, que subsidiados, extraen sin control, un millón de toneladas anuales por un valor de unos dos mil millones de dólares, compitiendo en el mercado internacional con las empresas argentinas y uruguayas y, depredando los recursos de las próximas generaciones. La política de los armadores pesqueros no debiera limitarse solo a las cuestiones extractivas y comerciales, sino también a las portuarias y, muy especialmente, a los Acuerdos que los distintos gobiernos, sin ningún análisis de sustentabilidad biológica, económica y social, firman con los países desarrollados que explotan en condiciones muy ventajosas nuestros recursos en el Atlántico Sur, atentando contra la ocupación territorial, el desarrollo industrial y la generación de empleo.
¿Qué opinan las Comisiones del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, integrada por funcionarios de ambos países? ¿Y el Consejo Federal Pesquero? y ¿la Cancillería Argentina, que anuncia en el G20 un Acuerdo con China, cuyo contenido, los principales actores de la explotación pesquera desconocen? Un Acuerdo que no fue previamente tratado en el Consejo Federal Pesquero, en el que participa como miembro activo un diplomático de Relaciones Exteriores, ni tampoco por el Congreso Nacional. ¿Y el Canciller?, analiza, sí según el protocolo, corresponde un servicio francés o inglés, y cómo distribuir las copas y los cubiertos. La mesa, está a punto de servirse y, los comensales chinos son de buen comer. Cuando pasen unos años, nadie se acordará de quién era este señor, pero el Atlántico Sur estará ocupado, el caladero agotado como tantos otros mares del mundo y, las empresas argentinas quebradas y los trabajadores sin empleo. Este puerto en la boca de entrada del Río de la Plata no solo ocuparía también un lugar estratégico con relación a la hidrovía, sino que sería un gran foco de contaminación, cuyos efectos serían impredecibles para la región. La fama de China en la actividad pesquera es ciertamente mala y se le atribuyen la pesca ilegal en las Z.E.E. de los países ribereños. Una docena de países han protestado contra los buques pesqueros chinos por depredación, entre ellos Ecuador, Chile, Perú, Colombia, México, Costa Rica, Corea del Sur, Vietnam, Mauritana, Senegal, Guinea, Sierra Leona, etc. Queda claro que las áreas 87 y 41 de la FAO son de su interés después de haber depredado todo el mundo. No es un país al que se puede abrirse el mar por su asimetría con los nuestros en materia de negociación y, porque sus embarcaciones, no respetan las normas internacionales vigentes ni de los Estados ribereños. Calamar que se duerme lo lleva la corriente. Fuente: mundiario.

Dr. Marcos Sommer’s insight:
La Sostenibiliad es un compromiso ético relacionada con el modo de vida y es un conjunto de pautas fundamentales y de procedimientos sobre la gestión de nuestras actividades en la biósfera. Aún queda mucho camino hasta lograr que la explotación de los recursos pesqueros sea sostenible y respetuosa con el medio ambiente como se propugna en muchos acuerdos internacionales y regionales. Se trata de integrar la ecología, la seguridad económica, el bienestar social, la participación y la responsabilidad. Su contexto histórico es bien conocido y deriva de inquietudes locales, regionales, nacionales e internacionales por asuntos como la deforestación, la desertización de mares y océanos, por la globalización, el racionalismo económico y la distribución de los recursos, y por la salud, el bienestar y el sentido de comunidad.
En concreto, ciertos principios de sostenibilidad han sido ratificados en convenios internacionales como Agenda 21 (Naciones Unidas, 1992) o en estrategias nacionales para el desarrollo sostenible, como las formalizadas en Australia en el Acuerdo intergubernamental sobre el Medioambiente de 1992. Estos principios son:
(1)Integración
(2)Participación Pública
(3)Equidad Intra E Intergeneracional
(4)Precaución
(5)Mejora Constante Y
(6)Mantenimiento De La Diversidad (Tanto Diversidad Cultural Como Biológica o Geológica).
Los principios de sostenibilidad han sido respaldados por un amplio compromiso de décadas con el modelo de desarrollo sostenible de “triple objetivo”. Este modelo es el que analistas, políticos e intereses industriales y comunitarios han adoptado en términos retóricos, pero que han encontrado menos factible para su implementación en términos reales.
La conservación de los recursos marinos puede considerarse según valores intrínsecos e instrumentales. Estos ecosistemas tienen valor por y para si mismos, independientemente de su importancia social, medioambiental o económica para las personas. Pero el valor instrumental de los ecosistemas marinos es lo que suele impulsar la práctica de conservación y los asuntos de gobernabilidad en el caso del Océano Austral. Evidentemente en términos instrumentales, es importante asegurar el mantenimiento a largo plazo de los ecosistemas marinos para disfrutar la inspiración y riqueza.  Sus estructuras y funciones deberían mantenerse lo más cerca posible de su estado imperturbado y no sufrir efectos irreversibles a raíz de un uso continuado ni efectos negativos que eviten la adaptación a presiones naturales.
En términos instrumentales, la sostenibilidad de los ecosistemas marinos implica emitir juicios acerca de la utilización de los recursos marinos y aceptar la noción de límite; sin embargo los valores de utilización no pueden basarse únicamente en conocimientos técnicos o ecológicos y es importante comprender los aspectos de oferta y demanda, producción y consumo, cómo estos sistemas presionan a individuos y grupos para que actúen sin respetar los límites o poniendo en peligro los ecosistemas.
❗Las implicaciones biofísicas, socioeconómicas y culturales de la utilización de los recursos y habitas del Océano Austral son importantes porque juntas definen el clima político en el que deben operar las estrategias de gestión del ecosistema / sistema humano. Por lo tanto, los procesos y los resultados de sostenibilidad dependen de decisiones de gestión y política que son adaptables y responden a la imprevisibilidad de los ecosistemas y las condiciones socioeconómicas. En consecuencia, la sostenibilidad de los ecosistemas marinos trata de consideraciones sociales, culturales y económicas así como de ecología, dinámica de población y conservación.
Los dilemas planteados por la conservación de la merluza negra y de los recursos del Océano Austral influyen en cada uno de los principios de sostenibilidad. Como mínimo, en mantenimiento de la especie y de la diversidad de su hábitat, requiere una integración vertical y horizontal de la política, el ejercicio de precaución y niveles elevados de cultura y conocimientos ecológicos. Este requisito no es abstracto, sino que afecta materialmente a políticos, burócratas y poder judicial, operaciones pesqueras comerciales e industrias relacionadas, ONG, comunidades pesqueras, científicos y consumidores. También exige participación pública en la toma de decisiones y varios niveles de gobierno y control, y a varias escalas espaciales.

De manera significativa, los océanos y los mares abiertos pertenecen al dominio público. Por consiguiente, el objetivo será pasar de la idea de propiedad que tienen las comunidades de interés estrechamente circunscritas por la soberanía o la asociación con el comercio, a la propiedad como responsabilidad, es decir, la idea de preocuparse por regiones que son propiedad común para el beneficio de la humanidad en su totalidad y para el beneficio de la naturaleza y los ecosistemas de los que dependen sus miembros.

La situación actual de las pesquerías mundiales- el 60 por ciento de las principales poblaciones comerciales supervisadas requieren sistemas mejorados o nuevos de ordenación- refleja la necesidad de un mecanismo acertado de gestión. El desafío que se presenta a los gobiernos es como ordenar las pesquerías en una forma que permita el aprovechamiento completo y sostenible de los recursos, junto con la eficiencia económica y una generalización de los beneficios sociales.

Los seres humanos deben reorientar la forma en que ven los ecosistemas, de manera que consideremos su sostenibilidad como esencial para la vida. La adopción de este “enfoque ecosistémico” implica que evaluemos nuestras decisiones sobre el uso de la pesca y los recursos en términos de cómo afecta éste la capacidad de los ecosistemas para mantener la vida, pero no solamente el bienestar humano sino también la salud y el potencial productivo de plantas, animales y sistemas naturales.

Mantener esta capacidad se convierte en nuestra “llave maestra” para el desarrollo nacional y humano, en nuestra esperanza para acabar con la pobreza, en nuestra salvaguardia para la biodiversidad y en nuestro pasaporte hacia un futuro sostenible. Obviamente es difícil saber qué será sostenible en el ambiente físico o político del futuro. Es por ello que el enfoque ecosistémico hace hincapié en la necesidad de contar con buena información científica y con políticas e instituciones sólidas.

La meta de este enfoque es optimizar la variedad de bienes y servicios que producen los ecosistemas marinos, preservando al mismo tiempo su capacidad para generarlos en el futuro. Deberíamos estar plenamente conscientes de que hoy día carecemos tanto del conocimiento científico como de la voluntad política que se necesitan para enfrentar el reto. Si se han de tomar decisiones sólidas relativas al manejo de los ecosistemas marinos en el siglo XXI, es esencial que se produzcan cambios drásticos en la forma en que utilizamos el conocimiento y la experiencia de que disponemos, así como en el tipo de información que tendrá peso en las decisiones que se tomen sobre el manejo de recursos marinos con el fin de satisfacer las necesidades de información detectadas y de impulsar evaluaciones locales y regionales, se requiere una evaluación verdaderamente global e integrada de los ecosistemas marinos mundiales que vaya mucho más allá de nuestro análisis piloto.