Archive for the ‘Proyectos’ Category

Investigadores INCAR participarán en proyecto para evaluar vulnerabilidad del camarón rosado al cambio climático

22/09/2019

Se trata del proyecto ‘Fortalecimiento de capacidades para evaluar vulnerabilidad de la pesca del camarón rosado al Cambio Climático en zonas costeras de Uruguay’, con participación del Centro Universitario Regional del Este (CURE, Uruguay) y del Centro Interdisciplinario para Investigación Acuícola INCAR de la UdeC (Mundo Acuícola).

El proyecto ‘Fortalecimiento de capacidades para evaluar vulnerabilidad de la pesca del camarón rosado al Cambio Climático en zonas costeras de Uruguay’, con participación del Centro Universitario Regional del Este (CURE, Uruguay) y del Centro Interdisciplinario para Investigación Acuícola (INCAR, Chile), fue aprobado para su ejecución entre 2019 y 2021, en el marco del programa de Cooperación Sur-Sur (CSS) entre Uruguay y Chile.

El camarón rosado (Farfantepenaeus paulensis) es un importante recurso pesquero artesanal en el sudeste de Brasil y Uruguay, que utiliza las lagunas costeras salobres en gran parte de su crecimiento post-larvario. El reclutamiento anual a la pesquería es fuertemente dependiente de la variabilidad climática y oceanográfica. A través de cooperación internacional entre Uruguay y Chile, este proyecto piloto plantea fortalecer capacidades institucionales para abordar la pesquería de pequeña escala del camarón rosado en zonas costeras del litoral Atlántico uruguayo, y evaluar su vulnerabilidad ante el cambio climático y la variabilidad climática interanual (i.e. eventos El Niño-La Niña), analizando sus efectos en las dimensiones ambientales, económicas y sociales ligadas a esta pesquería en dos lagunas costeras (de Castillos, de Rocha).

“Este proyecto representa una apuesta a la participación activa del CURE en dos sentidos. Primero, aportar en la construcción y democratización del conocimiento. Segundo, buscar las vías necesarias para el empoderamiento de ese conocimiento por parte de la sociedad, con el impacto dirigido a mejorar la calidad de vida de las personas y a contribuir con el manejo sustentable de los recursos marinos y la protección de los ecosistemas costeros del litoral Atlántico uruguayo”, explicó el Dr. Rodolfo Vögler, profesor Asistente del CURE y responsable del proyecto.

“Esta es la primera vez que se establece un vínculo de cooperación formal entre el CURE y el INCAR. Estamos confiados en que este proyecto de cooperación represente la piedra fundacional para iniciar el camino hacia un estrecho intercambio entre ambas instituciones contrapartes. Nuestros colegas de Uruguay están especialmente interesados en la experiencia de los investigadores de nuestro Centro en el enfoque ecosistémico a la pesca y la acuicultura, así como en evaluar la vulnerabilidad de las comunidades dependientes de recursos hidrobiológicos al cambio climático.
Para el INCAR fortalecer lazos de cooperación con instituciones de investigación Latinoamericanas es una prioridad”, enfatizó el director del Centro INCAR, Dr. Renato Quiñones, quien es el Co-responsable del proyecto. El equipo interdisciplinario de participantes uruguayos está integrado por personal docente del CURE -sedes Rocha y Maldonado (dos biólogos marinos, una antropóloga, un economista), así como una asistente social y una abogada. Los participantes chilenos son el Dr. R. Quiñones y la Dra. Doris Soto, ambos Investigadores Principales del INCAR y responsables de líneas de investigación ligadas con Sustentabilidad Ambiental y Programa Integrativo. Este proyecto fue uno de los 7 proyectos seleccionados entre más de 40 presentados para la convocatoria 2019 del programa CSS.
Fuente:  mundoacuicola.cl

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Buque de investigaciones “Aldebarán”: una estrella en el suelo

01/08/2019

Andrés Domingo lamenta que hay “una descoordinación brutal” y que “uno de los graves problemas es la relación institucional”. Ante una especie de grito o expresión con vehemencia y clamor en palabras del actual director de la DINARA publicadas en dicho semanario, queda literalmente expuesto el estado del Aldebarán: “le falta todo”.

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China y Uruguay firmaron acuerdo sobre oceanografía; montar un laboratorio en un barco de la Armada solucionará “cuello de botella”.

22/05/2019

Durante las conversaciones, los chinos llegaron a plantear a Uruguay la propuesta de crear una universidad específicamente para abordar el tema oceanográfico (una disciplina muy cara), algo que Uruguay descartó y definió que aprovecharía las instituciones que ya tiene y que están vinculadas al tema, como la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos y la Udelar.

 

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El timo del sushi que comes: no es el pescado que te dan

20/03/2017


Los estudios revelan que en ocasiones las especies que se anuncian no son realmente las que se sirven, un fraude que afecta también a otros productos del mar.
¿Apetece un poco de sushi? El pescado crudo al estilo japonés se despacha hoy en innumerables restaurantes y tiendas de alimentación. Sus muchos adeptos pueden elegir entre distintos modos de preparación y diversos tipos de materia prima, como varias especies de atún, jureles, salmón, pargo rojo o fletán. Pero ¿podemos estar seguros de que el pez que comemos es realmente el que debería ser?

Posiblemente algunos pensarán que su fino paladar lo detectaría de no ser así. Pero tal vez se equivoquen, dado que este caso es mucho más frecuente de lo que podríamos sospechar. La última prueba de ello acaba de publicarse en la revista Conservation Biology y es fruto del trabajo de un equipo de investigadores de las Universidades de California en Los Ángeles (UCLA), de California en Santa Bárbara y de Loyola Marymount, todas en EEUU.

El estudio es uno de los más completos elaborados hasta la fecha, ya que en lugar de tomar muestras de forma puntual, los autores llevaron a cabo un seguimiento durante cuatro años, de 2012 a 2015, en 26 restaurantes y tres tiendas de alimentación de alta gama del área de Los Ángeles. En total reunieron 364 muestras de sushi de diez variedades de pescado diferentes. Para el proceso de toma de muestras, contaron con la ayuda de casi 300 estudiantes de biología marina de la UCLA.

Los estudiantes debían acudir a los establecimientos elegidos, pedir una ración de sushi, recoger una pequeña muestra con unas pinzas y conservarla en un vial para su examen posterior en el laboratorio. Para analizar las muestras se empleó la técnica llamada DNA Barcoding, o código de barras de ADN, un procedimiento muy utilizado actualmente para la identificación de especies que consiste en leer un gen mitocondrial (los situados fuera del núcleo de la célula y de los que existen múltiples copias), habitualmente el de una molécula llamada subunidad 1 de la citocromo c oxidasa (COI). La secuencia de la COI permite diferenciar las especies entre sí.
Ni rastro de pargo rojo y fletán

Los resultados del estudio son sorprendentes: el 47% de las muestras de los restaurantes y el 42% de las de los comercios contenían un pescado diferente al anunciado. El fraude afecta a todos los establecimientos, pero no a todas las especies por igual: mientras que el salmón y la caballa o el verdel (en inglés mackerel, género Scomber) eran auténticos en una mayoría de casos, pero no en todos, los errores eran más frecuentes en el jurel japonés o hamachi (yellowtail, género Seriola) y el atún de aleta amarilla (yellowfin tuna, Thunnus albacares). Sólo el atún rojo cumplió en el cien por cien de los casos. Curiosamente, en el otro extremo quedaron el pargo rojo (red snapper, Lutjanus campechanus) y el fletán (halibut, género Hippoglossus): ni una sola de estas muestras era realmente pargo rojo o fletán.

Tampoco todos los engaños son igual de graves. De las 48 muestras de atún, todas excepto una contenían atún, pero de una especie diferente a la anunciada. Más alarmante es el caso del pargo rojo y el fletán: las muestras correspondían a varias especies de lenguados, entre ellas el lenguado japonés (Paralichthys olivaceus), que según el estudio ha causado “brotes descontrolados de gastroenteritis en Japón” por la presencia de un parásito.

Los autores destacan también que la sustitución de una especie por otra puede introducir pescados con mayores niveles de sustancias tóxicas como el mercurio. Pero además del fraude al consumidor y de los posibles riesgos para la salud, el estudio subraya una tercera consecuencia, y es la posibilidad de que las preparaciones de sushi incluyan especies sobreexplotadas o amenazadas, burlando las regulaciones que tratan de conservar la buena salud de las pesquerías.

El resumen del director del estudio, Paul Barber, es que “la mitad de lo que compramos no es lo que pensamos”. Y por si alguien piensa que esto sólo afecta a los habitantes de Los Ángeles, que abandone la idea. Aunque el estudio no investiga en qué momento de la cadena de distribución se introduce el error, Barber y sus colaboradores sospechan que al menos en ciertos casos es deliberado; pero que los culpables no están en los restaurantes o tiendas, sino tal vez en origen, antes de la exportación del pescado a muchos países del mundo.

De hecho, los autores han reunido también datos de estudios previos en diversos países que apuntan hacia un problema generalizado, aunque las tasas de fraude detectadas en Europa suelen ser menores que en EEUU. “Podría ser que el número de especies que pueden venderse bajo distintos nombres específicos de mercado sea mayor en la Unión Europea que en EEUU, o que en Europa los controles de importación o de cadena de custodia sean mayores”, apunta Barber a EL ESPAÑOL.

Sin embargo, los datos varían mucho de unos estudios a otros: en Europa, una investigación encontró niveles de fraude con la identificación del pescado en torno al 5% en varios países, pero en Irlanda se han detectado errores hasta del 25%, y en Italia de hasta el 77%. El autor principal del estudio, Demian Willette, señala a EL ESPAÑOL que para poder comparar unos estudios con otros se necesitaría “un esfuerzo coordinado para tomar muestras de los mismos pescados, de la misma manera, a lo largo del mismo período durante varios años”.
Gato por liebre, en versión marina

En España ya existen investigaciones sobre la autenticidad de algunos alimentos marinos. Por ejemplo, un estudio publicado el pasado julio por la Universidad de Oviedo revelaba que el 15,2% de los crustáceos (como los langostinos) y moluscos (como la sepia) analizados eran en realidad otro animal diferente, en algunos casos especies que no deberían consumirse por la escasez de sus poblaciones. Otro estudio detectó un 20% de errores en el etiquetado de 11 especies de merluzas.

Este último caso ilustra uno de los problemas más complicados de resolver: tener la seguridad de que no nos dan gato por liebre cuando el pescado se presenta en filetes u otras preparaciones procesadas que no nos permiten observar directamente el animal de partida. Esto mismo ocurre con el sushi y el sashimi, pero también con otros productos como el surimi, esas barritas de pescado tan populares en ensaladas y guisos.

Los expertos como Barber y Willette concluyen que el nivel de fraude podría reducirse con regulaciones más estrictas y una mayor vigilancia. Pero hay otra posibilidad que tal vez algún día nos ofrezca un mayor control a los consumidores sobre lo que compramos y comemos. Varios investigadores trabajan en el desarrollo de aparatos portátiles de DNA Barcoding que puedan utilizarse para comprobar in situ si lo que se anuncia es lo que se vende. “No tengo ninguna duda de que estos aparatos llegarán”, afirma Barber.

Willette apunta que “a corto plazo, este tipo de tecnología puede llegar primero a las agencias y departamentos encargados de vigilar nuestra comida, y tal vez a los proveedores de alimentos”. Pero añade que después podríamos tenerla en nuestros bolsillos: “quizá como un dispositivo adicional y una app para el teléfono móvil; ésta sería una poderosa herramienta para el consumidor”.
Fuente: http://www.elespanol.com/

Plástico contaminación de los Océanos.

28/12/2016

Denominada basura marina, constituye uno de los más graves problemas de contaminación de nuestros océanos y lo peor de todo es que es imparable. Más del 60% de la basura que llega son plásticos. Ya en el año 2005 el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), puntualizaba que por kilómetro cuadrado se encontraban unas 13.000 partículas plásticas, bien flotando, bien en el fondo del mar.

La primera víctima de los depósitos plásticos en el mar es la vida animal. Se calcula que 267 especies, principalmente pájaros y mamíferos marinos se comen los residuos plásticos o llevan el alimento a sus crías. Hace seis años, una ballena blanca fue hallada muerta en las costas de Normandía, Francia, con 800 kilos de desechos plásticos en el estómago. En regiones como California es muy común encontrar tortugas, leones marinos y focas muertos por la ingesta de plásticos. El atolón de Midway, cercano a Hawai, es el símbolo máximo de la tragedia que causa el plástico en los mares.

Por capricho de las corrientes marinas, el atolón recibe diariamente todo el plástico proveniente del Japón y de la costa oeste de Estados Unidos. La basura de Midway provoca la muerte de la mitad de los 500 mil albatros que nacen en el atolón y que confunden el plástico con comida.

El plástico del tipo de PVC, empleado en botellas, juguetes y una infinidad de artefactos domésticos puede contener compuestos de estaño, que resulta altamente tóxico para moluscos y peces. Esas sustancias, que llegan al mar por las lluvias que se han originado en rellenos sanitarios, causan alteraciones hormonales que modifican el sistema reproductivo y disminuyen la tasa de fertilidad de los animales.

El plástico hallado en los océanos no es solo aquel que va quedando en las playas, como vasos y recipientes de bebidas. Una de las principales amenazas proviene de piezas casi invisibles, los llamados “pellets”, bolitas con medio centímetro de diámetro utilizados como materia prima en las industrias. El mundo produce actualmente 230 millones de toneladas de productos plásticos por año, contra cinco millones en la década de los 50.
El mundo produce 10.000 millones de toneladas al año de residuos y no se recoge o trata ni la mitad. El resto queda en el mar, los ríos y en el aire.
La basura va a parar a nuestros mares y océanos. Podemos encontrar plástico, goma, metal, madera y vidrio flotando en nuestros océanos o depositados en nuestras playas. La basura en el mar además de ser peligrosa para los barcos, buceadores y bañistas, pone en peligro la fauna marinos, por lo tanto, a la población humana.

Cada hora se vierten al mar unos 675.000 kilos de basura o cerca de 6 millones de toneladas al año, de las cuales, un 50% son plásticos. Estas basuras matan cada año a unos 100.000 mamíferos y tortugas marinas. De hecho, en los océanos llegan a encontrarse concentraciones de hasta ocho millones de fragmentos plásticos por kilómetro cuadrado flotando en los mares, y se considera que estos sólo representan un 10%-15% de los que existen en los fondos y costas.

Los “pellets” llegan a los océanos por medio de los barcos que los utilizan para limpiar sus tanques. Esas bolitas tienen una gran capacidad de absorción de contaminantes. Sólo una de ellas puede concentrar un millón de veces más contaminantes que el agua donde se depositan, envenenando la vida marina.

Recientemente investigadores de Estados Unidos, Inglaterra y Canadá realizaron un mapa del impacto de la acción humana sobre los mares. De acuerdo al estudio, apenas cuatro por ciento de las regiones oceánicas en el mundo –localizado en los polos– ha sido inmune al destrozo de los hombres. Y nada menos que 40 por ciento de las regiones registran interferencia humana de alta o mediana intensidad.

cubo investigacionDiez tips para ayudar al océano desde tu casa

Aunque no vivas cerca del mar, te sorprendería saber cómo la mayoría de las cosas que haces y consumes lo afecta. Te ofrecemos diez tips para ayudar a su conservación y regeneración desde tu casa.
Tristemente, el océano es el mayor receptáculo de casi toda la basura del mundo. Es en gran medida por ello, además del calentamiento global y la pesca desmedida, que sus ciclos vitales están colapsando. Pero todos podemos ayudar, aunque no vivamos cerca del mar. A continuación algunos consejos para ayudar a su conservación y crecimiento.

1. Compra alimentos del mar sustentables
Asegúrate que los alimentos marinos que consumes sean sustentables. El programa Monterey Bay Aquarium Seafood es un gran recurso para saber qué especies son las mejores en cada temporada.

2. Minimiza tu basura
Desafortunadamente mucha basura termina en los océanos del mundo, donde potencialmente puede tomar millones de años en desintegrarse. En el Océano Pacífico hay unos bancos gigantes de bolsas de basura, y mientras la basura lentamente se desintegra, los animales se la comen y reducen su posibilidad de procrear, o simplemente mueren.

3. Reduce tu uso de electricidad
Investigadores aseguran que la demanda de energía es una de las partes responsables del cambio climático. Considera contactar a un electricista para instalar aparatos de eficiencia energética; deja tu auto en casa si puedes y busca renovaciones ecológicas para tu casa. Al reducir tu demanda de energía ayudaras a bajar tus gastos y ayudar al medioambiente.

4. Cuida de la playa
Si eres tan suertudo como para vivir cerca del mar, ¿por qué no regalarle algunos días del año? Participa en una limpieza grupal o en un programa de conservación de playas. También puedes simplemente recoger toda la basura que encuentres a tu paso y dejarla en un basurero para que no se la lleve el mar.

5. Compra cosméticos, joyas y demás accesorios que sean amigables con el mar
Aléjate del coral, productos hechos con conchas o caracoles u otros materiales que sean parte de la explotación del océano. En lugar de eso puedes explorar el mundo de opciones recicladas que existen. Ten cuidado con el escualeno, un compuesto orgánico comúnmente derivado de los tiburones, aunque también puede derivarse del aceite de olivo. Y ya que esta en eso, evita los empaques de plástico muy aparatosos: busca envolturas naturales o sustentables.

6. Cuidado con el fertilizante
Cuando cuides tu jardín ten cuidado con los fertilizantes. Si aplicas demasiado, no llegará a tus plantas; llegará a una escorrentía que eventualmente entrará al océano, causando un problema conocido como “contaminación de nutrientes”, que lleva a lo que se conoce como “zonas muertas” en el océano que son lugares repletos de brotes de alga que ahogan cualquier otra clase de vida marina.

7. Ya que estás en eso, considera volver orgánico tu jardín
Si estas usando pesticidas, herbicidas y otros químicos en el jardín, considera un cambio. Esos químicos son malos para el jardín, malos para el ambiente, malos para tus mascotas y malos para ti. Y al igual que los fertilizantes, cuando se van en el agua terminan contaminando los acueductos y llegando al océano. Comprométete a hacer el cambio e investiga todos los productos orgánicos que existen para los mismos efectos que los químicos.

8. Vuélvete no-tóxico en casa
Busca productos de limpieza que no tengan ingredientes tóxicos o ahorra dinero usando productos de cocina como el vinagre para limpiar. Estarás haciendo tu parte en evitar que los químicos se vayan al caño y a los sistemas de agua. Asegúrate que tu plomería esté en buenas condiciones también, especialmente si vives en la costa donde se drena directamente al mar.

9. Si vas de vacaciones al mar, demuéstrale un poco de amor
Trata de visitar los lugares respetuosamente. Y si tienes tiempo, trata de limpiar el océano de basura y monitorear el nacimiento de tortugas para que lleguen a salvo al agua.

10. Tira responsablemente toda la basura peligrosa
Quizá tengas un poco de pintura que te sobró de pintar un cuarto, o baterías viejas, o medicamentos caducos. Asegúrate de recolectarlos responsablemente y tirarlos en los lugares específicos para ellos. Recicla también tus teléfonos y computadoras viejas regalándolas a alguien o regresándolas a la tienda de dispositivos eléctrónicos.

Zambulléndose en la protección del medio marino

20/06/2016

Plastico costa 
Zambulléndose en la protección del medio marino

Jean-Luc SolandtEl biólogo marino Jean-Luc Solandt habla con Karin Ranero Celius sobre su compromiso con el estudio y la protección de uno de los mayores tesoros del mundo: el océano.

Las preciosas imágenes de Jacques Cousteau sobre la colorida y extraña vida submarina han inspirado a millones de personas en todo el mundo, incluyendo a Jean-Luc Solandt. “Me interesé por la ciencia cuando conocí las exploraciones de Cousteau; éstas hicieron que el mundo submarino pareciera más pequeño, aunque asombroso”. Hoy por hoy, Jean-Luc Solandt ayuda a salvaguardar este asombroso mundo como el agente de política para la biodiversidad en la Sociedad para la Conservación del Medio Marino (Marine Conservation Society)w1.

Como estudiante Jean-Luc encontraba fascinante la ciencia, especialmente la anatomía y el diseño funcional. A medida que su pasión y su interés por la ciencia crecían, obtuvo un título de biología marina en la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido, y después pasó un año como voluntario en la Gran Barrera de Coral en Australia, donde estudió los peces de arrecife y controló la fecundidad de los corales, siendo testigo del desove masivo de los corales duros.

“Los arrecifes del trópico son similares a las grandes llanuras del Serengueti, pero en vez de numerosos rumiantes ungulados [con pezuñas], aquí nos encontramos con coloridos peces loro y peces cirujano, que son vitales para controlar la expansión de las algas y permitir que los corales duros crezcan. En un sistema de arrecife sano, el equilibrio entre estos herbívoros y las algas es vital para mantener la salud de los corales”

De vuelta en el Reino Unido, Jean-Luc realizó estudios de doctorado en la Universidad de Londres, efectuando su trabajo de campo en Jamaica, donde la sobrepesca estaba (y todavía está) acabando con los peces herbívoros. En ausencia de peces, el erizo de mar Diadema antillarum era esencial para controlar la expansión de las algas y darle al coral el espacio necesario para crecer. Sin embargo, en 1990 una enfermedad estuvo a punto de acabar con este erizo, dejando el arrecife sin raspar (los erizos raspan las algas del arrecife creando así espacios para que crezca el coral). Entre 1995 y 1998, mientras la población se recuperaba, Jean-Luc estudió la interacción entre los erizos de mar, las algas y otras especies de arrecife.

Su creciente interés en la protección del medio marino lo llevó más tarde a Tanzania, para trabajar como científico expedicionario para Frontierw2 (una organización con base en el Reino Unido, dedicada a las expediciones de protección), y después a Filipinas y Fiji con otra organización llamada Coral Cay Conservationw3. Sus responsabilidades incluían el entrenamiento de los voluntarios, muchos de los cuales sabían bastante poco sobre biología marina. Sin embargo, aprendieron pronto a identificar más de 75 especies de peces y 40 de coral, así como muchos otros invertebrados que recopilaban durante sus reconocimientos submarinos.

“En un día típico, te levantabas a las seis de la mañana, organizabas la inmersión, te encontrabas con los voluntarios, les dabas una charla, atendías llagas y dolores de cabeza, realizabas la inmersión, recogías y registrabas los datos, comías arroz y alubias, rellenabas los tanques de aire, dabas clase a los voluntarios, realizabas una segunda inmersión, ibas a la ciudad a reponer combustible, comida y kits de reparación, y después seguías introduciendo datos”, dice Jean-Luc.

Aquellos fueron meses de días muy largos y trabajo duro, pero con un propósito muy importante: recomendar áreas que estaban necesitadas de protección, algo en lo que Jean-Luc fue implicándose de manera creciente. El éxito de esas recomendaciones, incluyendo la creación de la Reserva Marina de la Isla Danjugan (Danjugan Island Marine Reserve)w4, lo animó a zambullirse más profundamente en el trabajo de la conservación aplicada, organizando campañas de la Marine Conservation Societyw1 en favor de áreas marinas protegidas en el Reino Unido.

Los océanos albergan ecosistemas muy diversos y coexistentes, y han sido siempre una fuente segura de alimento para los humanos, pero la vulnerabilidad de estos ecosistemas está volviéndose cada vez más evidente. Como muestran datos recientes, “las reservas comerciales de pescado se han reducido, solamente en los últimos 100 años, en aproximadamente el 95% en aguas del Reino Unido [Thurstan et al., 2010]”, destaca Jean-Luc. Además, el 88% de las reservas de pescado europeas están sobreexplotadas o agotadas. Por esta razón, la Marine Conservation Society organiza campañas por todo el mundo con el fin de establecer áreas en las que la vida salvaje marina se pueda recuperar y florecer. Estas áreas pueden ser tanto áreas protegidas, en las que uno o más rasgos estén protegidos, como reservas marinas, que ostentan el mayor nivel de protección: en ellas no está permitida la pesca ni las capturas de ningún tipo, y no se pueden realizar vertidos, remover la tierra ni realizar ninguna otra modificación del medio.

“Sabemos por otros estudios que reducir la frecuencia de pesca puede permitir que el medio marino se recupere en cierta medida”, dice Jean-Luc. “Sin embargo, esto no es suficiente por sí mismo: también es esencial que tengamos reservas marinas, y que éstas sean suficientemente grandes”. Las cinco grandes reservas marinas Georges Bank, que cubren 17000 km2 en la costa noreste de los EEUU, son un buen ejemplo. Han permitido que el número de vieiras se incremente en un 2000% y el del jurel (un tipo de pez plano) en un 500%. El análisis de los efectos de 124 reservas marinas internacionales revela un aumento del 446% en la biomasa de las especies previamente explotadas y del 21% en su diversidad (Lester et al., 2009).

Las reservas marinas no solo benefician al ecosistema situado dentro de la reserva, sino que también afectan a lo que ocurre más allá de sus fronteras. “Debido a un efecto llamado “fishing the line” (literalmente, “pescando la línea”), el número de capturas es mayor en la zona cercana al límite de la reserva que en zonas más alejadas: el 73% del eglefino pescado en el Atlántico Noreste es capturado dentro de los 5 primeros kilómetros tras las fronteras de la reserva Georges Bank. Esto hace que los pescadores estén más seguros de conseguir una pesca exitosa, a la vez que reducen sus costes, ya que no tienen que perder tiempo y combustible buscando peces”, comenta Jean-Luc. Por lo tanto, hasta los pescadores se benefician de la reserva. Este efecto también se ha registrado en el caso de las capturas de peces y langostas alrededor de algunas pequeñas reservas marinas mediterráneas (Goñi et al., 2008).

“Las reservas marinas de pequeño tamaño han demostrado ser beneficiosas para especies relativamente sedentarias y peces que no recorren largas distancias durante su ciclo vital. Sin embargo, para beneficiar a especies más grandes y migratorias como el eglefino, se necesitan reservas marinas del tamaño de las reservas George Bank”

Para las especies que migran entre océanos, sin embargo, las reservas y las áreas marinas protegidas tienen un uso limitado. A raíz de eso, en los últimos seis años Jean-Luc ha participado en un proyecto para proteger al tiburón peregrino, que recorre enormes distancias en su migración y atraviesa diferentes océanos. “Los tiburones peregrinos son los segundos peces más grandes del mundo. Son filtradores de plancton, miden hasta 12 metros de largo, y están altamente amenazados debido a su baja fecundidad (aproximadamente 6 crías cada dos años) y su tardía edad de madurez (aproximadamente 18 años)

En 2007, el proyecto consiguió que se declarara ilegal la pesca y el comercio de tiburones peregrinos y sus partes en aguas de la Unión Europea. En nombre de la Marine Conservation Society, Jean-Luc registra y mapea avistamientos de tiburones peregrinos por parte del público general: desde 1987, la Marine Conservation Society ha recopilado más de 12000 informes sobre más de 25000 tiburonesw5. En parte debido a esta cantidad de datos recogidos, se ha desarrollado un gran interés en esta especie, haciendo posible que el gobierno del Reino Unido apoye la protección del tiburón peregrino en aguas internacionales. Por tanto, esta participación pública puede llevar a que se consiga más protección para las especies vulnerables”

Jean-Luc está también implicado en una gran variedad de proyectos que incluyen al público general, como el proyecto Seasearchw6, en el que buceadores voluntarios registran la vida en el lecho marino alrededor de Inglaterra e Irlanda, averiguando cuáles son los lugares más ricos para la vida marina y qué lugares necesitan protección. Él ayuda también a sacar adelante el proyecto “Your seas your voice”w7 (literalmente, “Tus mares tu voz”), proyecto en el que el público puede votar por las áreas marinas (incluyendo áreas fuera del Reino Unido) que deben protegerse.

Las personas que informan sobre avistamientos de tiburones peregrinos, que votan por un área marina protegida o que toman parte en exploraciones submarinas, están ya concienciadas sobre la condición de nuestros mares. Desgraciadamente, a la mayor parte de la gente le importa menos la salud de los mares que la de la tierra. Esta es una de las razones por las que Jean-Luc cree que la educación científica es vital, para demostrar que, con la ayuda de la ciencia de la conservación, podemos tener una industria pesquera más productiva y a la vez mares más sanos. Además, recalca, cada persona cuenta. “Para ayudar a salvaguardar nuestros océanos, puedes comer pescado proveniente de la pesca sosteniblew8, votar por una reserva marinaw7 o dar tu apoyo a organizaciones como la Marine Conservation Societyw1.” Karin Ranero Celius
Traducido por Maialen Ruiz Prada.

Referencias
Goñi R et al. (2008) Spillover from six western Mediterranean marine protected areas: evidence from artisanal fisheries. Marine Ecology Progress Series 366: 159-174. doi: 10.3354/meps07532
Este artículo se encuentra disponible de forma gratuita en la página web de Marine Ecology Progress Series: http://www.int-res.com/abstracts/meps
Lester SE et al. (2009) Biological effects within no-take marine reserves: a global synthesis. Marine Ecology Progress Series 384: 33-46. doi: 10.3354/meps08029
Este artículo se encuentra disponible para su descarga gratuita en la página web de the Partnership of Interdisciplinary Studies of Coastal Oceans (www.piscoweb.org) o desde el enlace directo: http://tinyurl.com/336rvm6
Thurstan RH et al. (2010) The effects of 118 years of industrial fishing on UK bottom trawl fisheries. Nature Communications 1: 15. doi: 10.1038/ncomms1013

Recursos en la red
w1 – La Sociedad para la Conservación del Medio Marino (The Marine Conservation Society) es una entidad benéfica dedicada a la protección del medio marino y su fauna. Ver: www.mcsuk.org
w2 – Para saber más sobre Frontier, la organización líder en Reino Unido en expediciones de protección, consulte: www.frontier.ac.uk
w3 – Coral Cay Conservation es una galardonada organización especialista en la protección de los arrecifes de coral y del bosque tropical. Ver: www.coralcay.org
w4 – Para saber más sobre la reserva marina de la Isla Danjugan, ver: http://www.prrcf.org
w5 –Basking Shark Watch, el informe de la Marine Conservation Society, puede descargarse desde la web de la sociedad (www.mcsuk.org) o a través del enlace directo: http://tinyurl.com/3yaxbaf
w6 – Si desea más información sobre Seasearch, consulte: www.seasearch.org.uk
w7 – Para obtener más información sobre el proyecto “Your seas your voice” de la Marine Conservation Society, consulte: www.yourseasyourvoice.com
Algunos científicos recomiendan que el 20-30% de los hábitats oceánicos se declaren reservas marinas. Actualmente, menos del 0,0005% de las aguas del Reino Unido pertenecen a reservas marinas. Sin embargo, como resultado de una campaña realizada por la Marine Conservation Society y otras organizaciones, la Ley de Acceso Costero y Marino (the Marine and Coastal Access Act) se aprobó en noviembre de 2009, asegurando que para 2012 se creará una red de áreas marinas protegidas alrededor de la costa inglesa. Para saber más, consulte la página web del UK Department for Environment, Food and Rural Affairs (www.defra.gov.uk) o utilice el enlace directo: http://tinyurl.com/3yugxxx
w8 – Para averiguar qué peces provienen de la pesca sostenible, consulte: www.fishonline.org

Proyecto Costa Montevideo

14/07/2013

Sommer M., 2010. Oceanología en la Sociedad Moderna.
Rev.Pesca.Vol. 104, N°:03,10-16 pp.