Innovación

¿Qué es la innovación?
La innovación es cambio, desarrollo, transformación, progreso. Aplicada a la empresa, es la modificación de uno o varios aspectos de la misma que tienen como objetivo la creación de nuevos valores  ¿Por qué es necesaria la innovación? El mundo es un entorno en constante cambio, cambios sociales, tecnológicos, culturales, etc. La empresa no es ajena a estos cambios debido a que su entorno (clientes, competidores, proveedores) empuja a ello.

El planteamiento general de cualquier negocio, hasta ahora estaba orientado a que la empresa pudiera perdurar en el tiempo. Ahora, además de esta consideración, debemos tener en cuenta si la empresa está preparada para afrontar dicho cambio.

Es evidente que si el sector en el que trabajamos cambia y evoluciona, nosotros debemos adaptarnos a ello. Nuestros competidores innovan y ofrecen nuevos productos o servicios; nuestros clientes nos demandan esas novedades y nuestros proveedores nos ofrecen esos nuevos productos, si no estamos preparados para ello no podremos perdurar como negocio. En los años 70 y 80 la competencia empresarial se basaba en el coste, en los 90 en la eficiencia productiva y en este siglo XXI la competencia empresarial se basa en la diferenciación.

Al lanzarnos al proceso de innovación debemos plantearnos de origen determinadas cuestiones, conocer las tendencias de mi mercado, detectar dónde puedo innovar, analizar si hay en la empresa capacidad técnica y financiera para innovar, el coste y los beneficios y mejoras que se van a obtener.

¿Cuáles son la bases de la innovación? Esencialmente, podemos afrontar el proceso de innovación desde tres aspectos. Innovación en los productos o servicios que ofrecemos, en el proceso productivo o en nuestra organización. ¿Cómo innovar? La innovación es un proceso y como tal tiene sus fases definidas. El objetivo de cualquier empresa debe ser el integrar la innovación en la organización y que no sea un proceso aislado o un hecho excepcional.

Las fases de la innovación son seis:

* Identificación de las necesidades latentes que pueda haber en nuestro mercado
* Generación de ideas para cubrir esas necesidades
* Selección de las ideas generadas
* Transformación de esas ideas en características
* Implementación de los modelos

* Aplicación del modelo

Hay varias técnicas para llevar a cabo todos estos procesos y que si se aplican de manera sistemática nos ayudarán a conseguir nuestro objetivo, que la innovación sea un hecho natural en nuestra empresa.

http://www.pymesyautonomos.com/estrategia/la-importancia-de-la-innovacion

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Innovar y liderar en tiempos revueltos

El hambre agudiza el ingenio. Los tiempos difíciles son los más propicios para convertir en valor las ideas, porque en esto consiste la innovación. “¡Pero hombre, no me hable usted de innovar con la que está cayendo!”.

Pues sí, de innovar le hablo, porque es una necesidad, si lo que queremos es sobrevivir. La innovación no es un capricho, es una necesidad.

Algunas decisiones resultarían simplemente inocentes si no fuera porque conllevan trágicas consecuencias para todos. Como, por ejemplo, la feliz idea de recortar presupuestos para la innovación.

Recortar presupuestos del Estado puede ser una virtud en sí, pero la calidad de lo que se recorta, importa. Y la innovación para un país, o sea, importar lo que se dice importar, importa, y además resulta que también exporta, y facilita exportar, algo de lo que estamos muy necesitados.

Pero esto no es más que un síntoma del enfermo, el problema real al que nos enfrentamos es mucho más profundo. En primer lugar, necesitamos previamente restaurar valores en desuso, como el esfuerzo, el mérito y la excelencia, dado que en última instancia son las personas las que innovan.

Y si la mediocridad lo inunda todo, se nos presentan dos cuestiones: dónde van a surgir las ideas transformadoras y qué mecanismos tenemos para convertir esas ideas en valor, en riqueza para las organizaciones y para la sociedad en su conjunto. Por otro lado, dentro de las empresas, se hace urgente capacitar a las personas para innovar. Porque innovar no es sólo una cuestión de investigadores, científicos o tecnólogos. Todos podemos innovar.

Cambio de paradigma.
Dentro de las posibilidades que ofrece la innovación, se concede excesiva importancia a la innovación tecnológica y de producto, hasta el punto de haberse convertido en un tópico el hecho de identificar la innovación con la tecnología o con la invención de nuevos productos.

Hay otro tipo de innovación, la innovación organizativa, la innovación de procesos en las organizaciones, que merece especial atención en estos momentos. Se trata de mejorar la gestión, de organizar el trabajo de forma más eficiente y eficaz, de ser más ágiles, más flexibles, pero también más humanos.

La relación entre la mejora del rendimiento de las personas y la mejora del rendimiento de las organizaciones es exponencial. Y no siempre se precisa el uso de tecnología para ello. En muchos casos el problema al que se enfrentan las empresas es anterior y decisivo. Es un problema cultural, es preciso vencer resistencias y abrirse a nuevos paradigmas, a nuevas formas de organizarse y gestionarse.

Y claro, esto es difícil, porque primero hay que mirarse dentro, y en ocasiones es mejor no conocer lo que uno se puede llegar a encontrar, porque llegaríamos a la conclusión de que necesitamos replanteamientos vitales drásticos.

En el fondo, nos encontramos ante un problema de liderazgo, pero el enfoque tradicional ‘hacia fuera’ ahora no vale. Vivimos tiempos apasionantes, un momento de cambio de paradigma donde el enfoque, en primer lugar, debe ser ‘hacia dentro’ de las personas y de las organizaciones.

Para liderar a otros, primero tienes que aprender a liderarte a tí mismo, ya lo decía Viktor Frankl, y algo después Kenneth Blanchard y algunos más. A ver si van a tener razón.

Profesor del Departamento de Empresa. Universidad de Navarra Consejero Delegado de Liderarte.
Fuente: http://www.expansion.com


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