Blog marinos internacionales

En este milenio la ciencia se está moviendo más rápidamente que nunca; un descubrimiento removedor sigue al anterior a una velocidad increíble. Los maestros de escuela tienen problemas para mantenerse al paso, y muchos alumnos piensan que las clases de ciencia son “aburridas”.

Necesitamos urgentemente involucrar a la gente joven con la ciencia. Motivar a los jóvenes para que se interesen en el aprendizaje y la comprensión de la ciencia en la escuela y liceos es importante no sólo porque las carreras científicas son emocionantes y gratificantes, sino también porque los jóvenes necesitan saber cómo la ciencia y la tecnología están cambiando nuestro mundo, ¡su mundo!” (Fig. 10).

Parece que existe una brecha entre las capacidades de procesar información y las destrezas que los futuros científicos necesitarán y la educación que reciben. Mientras el mundo cambia, debemos hacernos la importante pregunta: ¿para qué existe la educación científica?

Uno de los propósitos de la educación científica en la escuela debiera ser entregar a la próxima generación de ciudadanos que eligen no continuar sus estudios formales de ciencia, los medios por los cuales puedan comprender la ciencia y cómo funciona. Cada individuo debiera recibir las herramientas para apreciar cómo la ciencia en el mundo real les afecta y cómo puedan formar sus propias opiniones sobre temáticas científicas y tecnológicas.

El segundo propósito de la ciencia en la escuela es alcanzar esa pequeña proporción de los estudiantes que avanzan a la educación superior para estudiar ciencia y/o trabajar en ciencia y tecnología. Para ellos, construir una base de conocimientos básicos y una comprensión del enfoque científico es importante.

La ciencia actual y del futuro exigirá niveles cada vez más elevados de competencia especializada de los científicos, junto con una capacidad de trabajar con otros científicos fuera de su propia pericia. Una consecuencia natural de esta especialización dentro de equipos multidisciplinarios es que los futuros científicos deberán superar el desafío de explicar su especialidad en términos que otros científicos y no-científicos pueden comprender. Químicos tendrán que cooperar con psicólogos, biólogos moleculares con nanotecnólogos, y neurocientíficos con economistas, hasta que se difuminen las fronteras entre las disciplinas. Aún con la introducción de nuevas tecnologías, la comunicación y habilidades interpersonales van a ser más importantes que nunca.

El científico de la ciencia marina del futuro tendrá que tomar un paso más adelante y relacionarse con la sociedad más amplia si la ciencia y la tecnología van a mantener su lugar en el corazón de la cultura moderna. La mayoría que no siguió una educación científica buscará a la minoría para ayudarles a tomar decisiones y formular opiniones. Sin embargo, el científico entusiasta tendrá que tomar muy en serio su responsabilidad – no se trata de decirle a la gente lo que deben pensar.

Se exigirá al futuro científico tomar un rol más protagónico para asegurar que todos los integrantes de la sociedad estén involucrados con la ciencia. No-científicos debe sentir que pueden contribuir a un debate científico con confianza en sus opiniones, sin importar que estén de acuerdo o no con la hipótesis que la ciencia hace una contribución positiva a la sociedad. La integración de la ciencia con la sociedad en general y la cultura futura es crucial para nuestro desarrollo tanto social como económico, y esta integración empieza en la escuela.

Ref. : Oceanología en la Sociedad Moderna. Marcos Sommer. 2010
http://asociacionoceanograficauruguaya.files.wordpress.com/2010/04/revista-pesca.jpg?w=150&h=66


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