Dr. Bartolomé Angel Grillo

El científico uruguayo Dr. Bartolomé Angel Grillo, especialista en radiología y angiología terapéutica, es reconocido tanto en nuestro medio como en el resto del mundo por haber descubierto las cualidades del krill, pequeño crustáceo que habita en aguas heladas. El especialista desarrolló y patentó un extracto único en el mundo para el consumo humano (Vitakrill). Sus investigaciones fueron realizadas junto con un equipo multidisciplinario en el Instituto Uruguayo Antártico, ubicado en la base uruguaya Gral. Artigas de la Antártida.

El equipo estudió la arteriosclerosis en los pingüinos de la Antártida y descubrió que éstos, a diferencia de los humanos y otros animales, no desarrollan la enfermedad. La razón por la cual estas aves aparecían inmunes al mal era su alimentación, basada en gran parte en el krill. En este crustáceo, que no produce colesterol y es rico en proteínas, encontraron que el Omega 3 protegía las arterias. En investigaciones realizadas en conejos y cobayos, Grillo descubrió que la alimentación prolongada con krill detiene el desarrollo de la enfermedad. En los seres humanos, el mismo procedimiento produjo mejorías notables.

El Vitakrill, compuesto por polvo de krill concentrado y patentado por Grillo, es un complemento nutricional que carece de contraindicaciones y efectos colaterales y tiene un muy bajo nivel calórico por lo que no engorda. Previene las complicaciones vasculares, mejora el desarrollo neurológico y la visión en los niños y ayuda a prevenir la caries y a corregir las descalcificaciones menopáusicas que desembocan en la osteoporosis.

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El Krill antártico previene y mejora los problemas vasculares

Un pequeño crustáceo con grandes propiedades terapéuticas y nutritivas

La arterioesclerosis, el cáncer y el Sida encuentran un enemigo llegado del frío

Largos y sacrificados años de investigación, desarrollados fundamentalmente en la base uruguaya de Artigas en la Antártida, permitieron al Dr. Bartolomé Ángel Grillo y su equipo multidisciplinar no sólo descubrir las cualidades del Krill – pequeño crustáceo que habita en las aguas heladas – sino desarrollar un extracto para el consumo humano que es único en el mundo.
El producto extraído del Krill ha sido presentado por el doctor Grillo con el nombre de Vitalkrill y está llamado a provocar una revolución por sus excelsas propiedades en el campo de la prevención de las enfermedades vasculares, que son la mayor causa de muerte en el mundo, y porque posee un altísimo contenido proteico que lo hace imprescindible para la alimentación humana.
Una larga investigación

El proceso que llevó al Dr. Bartolomé Ángel Grillo y a su equipo multidisciplinario a descubrir las cualidades del Krill y a desarrollar un extracto apto para el consumo humano comenzó en 1985 y se ha prolongado durante más de una década. El doctor Grillo presentó entonces una hipótesis de trabajo que se consideró original: estudiar la arterioesclerosis en los pingüinos de la Antártida. Sin más instaló su laboratorio en la base uruguaya de Artigas en la Antártida y, con la ayuda del Instituto Antártico Uruguayo, inició su trabajo de investigación con los pingüinos.
Fueron largos y sacrificados años de estudio sin bibliografía ni antecedentes científicos y en unas condiciones durísimas (temperaturas muy bajas, dificultades de alimentación, lugares inhóspitos, etc). El Dr. Bartolomé Ángel Grillo, especialista en radiología y angiología terapéutica con más de treinta años de experiencia, numerosos premios, trabajos publicados y cargos oficiales en las más altas instituciones internacionales, y un equipo multidisciplinario formado por biólogos, médicos, veterinarios, ingenieros, anatomopatólogos y radiólogos, encontraron que los pingüinos no desarrollaban arteroesclerosis como los humanos u otros animales. Fue necesario estudiar las diversas especies en los correspondientes grupos de edades y sexos, llevar hasta Montevideo muestras de órganos, venas, sangre y arterias, así como realizar biopsias, análisis y diversas pruebas.
La razón por la que los pingüinos no padecían arteroesclerosis pudo haber sido su condición de ave, su alimentación o el lugar en que habitan. Sin embargo había un dato curioso: cuando se operaba a un pingüino siempre tenía la panza llena de Krill. El mundo entero sabía que este crustáceo no producía colesterol y era rico en proteínas, pero el Dr. Grillo y su equipo reestudiaron su composición y encontraron en él un ácido graso, llamado Omega 3, que protege las arterias.
Toda la experimentación se desarrolló de acuerdo con las leyes de protección de los animales y, terminado el trabajo con los pingüinos, se trasladó la investigación al conejo y al cobaya, que son animales que desarrollan colesterol y una arteriosclerosis similar a la humana. El doctor Grillo comprobó entonces que en los animales alimentados con Krill, las placas de grasa (ateromas) se detenían e, incluso, disminuían su tamaño.
En ese momento se pasó el producto a los humanos con resultados que, al cabo de uno o dos meses de consumo, se tradujeron en mejorías notables: la sangre circula con mayor facilidad porque las placas de grasa, al no adherirse a las paredes de las arterias, no le obstruyen el camino. Así, el ácido graso Omega 3 concede al Krill antártico propiedades antiaterogénicas derivadas de sus efectos antitrombóticos, antihipertensivos, antiinflamatorios y normolipemiantes.

El Krill antártico

El Krill, Euphasia superba, es un pequeño crustáceo de aproximadamente tres centímetros de largo que abunda en las aguas heladas de la Antártida debido a un importante daño ecológico: la caza indiscriminada de ballenas. Estos mamíferos acuáticos eran los principales consumidores de Krill pero su práctica extinción ha hecho que la abundancia del crustáceo doble la biomasa humana por lo que su captura no modifica el ecosistema.
Las características bioquímicas del Krill son el alto contenido en flúor de su caparazón y el poseer una rápida autolisis después de la pesca. Estos aspectos obligan a separar – en menos de cuatro horas y a 5 grados centígrados – la pulpa del caparazón en el mismo barco pesquero, obteniendo así una sustancia apta para la alimentación humana. El alto contenido proteico del Krill antártico – 63,7 por ciento de peso seco en la pulpa con un 45 por ciento de aminoácidos esenciales – lo convierten, teniendo en cuenta su biomasa, en la reserva potencial proteica del mundo. Además, este crustáceo puede considerarse uno de los productos marinos con efectos antiaterogénicos dado su bajo contenido en colesterol (30mg/100g), su alto porcentaje de ácidos grasos Omega 3 (l,47mg/100g) y la presencia en él de vitaminas A, B y D así como de oligoelementos, especialmente de selenio. El contenido total lipídico del Krill es de 4,73g/100g de peso húmedo, correspondiendo 4,42g a los ácidos grasos totales, donde predominan los ácidos grasos poliinsaturados. De este modo el Krill constituye también una reserva natural de ácidos grasos de la serie Omega 3.

VitalKrill

Con todas estas ventajas, el Dr. Bartolomé Ángel Grillo ha desarrollado y patentado un producto denominado Vital-krill compuesto de polvo de Krill concentrado. Se trata de un complemento nutricional más que de un medicamento y, por ser totalmente natural, carece de contraindicaciones. Tiene un alto contenido en ácidos grasos de la serie Omega 3 y también ácidos grasos poliinsaturados, monoinsaturados, saturados, eicosapéntanoico y docosahexaenoico, contiene proteínas (70 por ciento), vitaminas (C, E, D, A y complejo B) y minerales (calcio, fósforo, hierro, flúor, potasio, selenio, etc…).
El Vitalkrill actúa como antiinflamatorio, tiene la propiedad de disminuir las placas de ateroma y es un antitrombótico que impide que la sangre se coagule rápidamente. En resumen: detiene, mejora y previene las complicaciones vasculares. Además este producto es dinamizante del aparato inmunológico, mejora el desarrollo neurológico y la visión en los niños, ayuda a prevenir las caries y a corregir las descalcificaciones pre y post menopaúsicas que desembocan en la osteoporosis.
La dosis sugerida de Vitalkrill es de una cucharada (10-15grs.) al día disuelta en líquidos fríos o calientes. Su olor es suave y sabe a crustáceo, además tiene un bajo nivel calórico, es decir, no engorda.
Es también posible administrar el krill en cápsulas a los que no gusten de su sabor marino.

Los Ácidos Grasos Poliinsaturados, conocidos como Pufa por su abreviatura del inglés (Poiyunsatured Fatty Acids), son constituyentes naturales de las grasas animales y vegetales. En el organismo se encuentran en las membranas celulares y tienen una función energética. Se les llama poliinsaturados porque tienen varios enlaces dobles en su fórmula química. Existen dos familias principales de estos ácidos: los Omega 3 y los Omega 6. Los primeros se encuentran principalmente en el Krill y en el aceite de pescado aunque también pueden hallarse en algunos aceites de origen vegetal.
Según el Dr. Grillo todas las personas que llevan un tipo de vida occidental consumen demasiadas grasas y sin embargo el porcentaje de grasas poliinsaturadas -beneficiosas para la salud – es insuficiente ya que el déficit medio de éstas es de un gramo diario en las poblaciones de los países más desarrollados.
Los niños y las personas con alto riesgo de enfermedades cardiovasculares son los grupos más sensibles a presentar deficiencias de Ácidos Grasos Poliinsaturados. Pero es en situaciones fisiológicas concretas como la tercera edad, el periodo de crecimiento o los momentos de estrés, cuando las necesidades de Pufa se hacen más acuciantes.

La arteriosclerosis

Podría considerarse que la arteriosclerosis es el flagelo de este final de siglo. Se trata de una enfermedad crónica progresiva que causa el 42 por ciento de las muertes de la humanidad, alcanzando cifras que superan los doce millones de defunciones anuales en el mundo.
Según la definición de la O.M.S, la arteriosclerosis es “una combinación variable de cambios en la capa íntima de las arterias, consistente en la acumulación focal lípidos, carbohidratos complejos, productos sanguíneos, tejido fibroso y calcio, asociados con cambios de la capa media. Produce endurecimiento progresivo de su pared, dando lugar a fenómenos de calcificación, ulceración y trombosis”. La arteriosclerosis causa dos lesiones características: la sobrecarga lipídica y la placa fibrosa, ambas originadas por lípidos, especialmente por el colesterol.
Los factores de riesgo que propician la arteriosclerosis van desde la hipertensión y el alto índice de colesterol, hasta las huellas genéticas, el tabaquismo, el sedentarismo, el estrés, la obesidad o la diabetes. Actualmente, el 20 por ciento de las personas mayores de treinta y cinco años sufre hipertensión pero, al igual que el colesterol, puede presentarse en todas las etapas de la vida.
La obstrucción que producen en las arterias las placas de grasa (ateromas) no sólo provocan infartos y enfermedades cardiovasculares, sino que afecta a todo el cuerpo. Y es que existen infartos en el cerebro, en los riñones, en los miembros inferiores, en las carótidas, en la aorta, etc… Por todo ello puede afirmarse que las enfermedades vasculares en general causan más muertes que el Sida o el cáncer.
El doctor Bartolomé Ángel Grillo ha dedicado su vida a mejorar la calidad de vida de las personas y para él es muy importante concienciar a la población de la necesidad de modificar sus malas costumbres higiénicas, sedentarias y alimenticias. A ello espera colaborar con el Vital-Krill, el concentrado de polvo de Krill que aporta ácidos grasos al organismo mejorando los síntomas de insuficiencia circulatoria tales como la angina de pecho, la claudicación intermitente o la insuficiencia cerebro vascular y actuando favorablemente sobre las alteraciones en el perfil lipídico, es decir, alteraciones anormales de colesterol y triglicéricos.

Sida y cáncer

Los estudios realizados en Uruguay sobre el ácido graso denominado Omega 3, que además coinciden con los realizados en el Instituto Weizman, concluyen que éste es un gran estimulante del sistema inmunológico. Por ello se está empleando en el tratamiento de los enfermos de Sida y de las personas que padecen cáncer, por ejemplo, de colón, de mama o de pulmón. Según el Dr. Grillo sería incorrecto decir que el elemento contenido en el Krill cura estas enfermedades, pero lo cierto es que mejora la calidad de vida de quienes las padecen. Los enfermos de Sida quedan expuestos a las llamadas enfermedades oportunistas dado su estado de inmunodeficiencia por lo que el consumo de Krill, teniendo en cuenta su papel revitalizador del metabolismo y fortalecedor del sistema inmunológico, ayuda a detener el avance de la enfermedad.
Por Alejandra Ruiz-Hermosilla

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